BCRA es la única carta para fondear desequilibrio

Economía

En la previa se descontaba que el Gobierno del FdT iba a recurrir al BCRA para financiar su desequilibrio fiscal. Se estimaba a priori que harían falta unos $250.000 millones. Pero sobrevino la catástrofe sanitaria mundial y la estrategia oficial de la cuarentena no hicieron más que terminar de incendiar todos los papeles previos. Hoy las perspectivas indican que el agujero fiscal podría elevarse, si todo sale bien, es decir que la cuarentena no se extienda más allá de julio, a más de $1,8 billones. O sea, lo que habría que cubrir se multiplicó por siete.

Basta con mirar en líneas generales los datos fiscales del primer cuatrimestre, que incluyen solo 40 días de cuarentena. En ese lapso, la recaudación total subió 11% interanual mientras los gastos lo hicieron en un 70%. Al mejor estilo del catch, la economía argentina fue víctima de la “Doble Nelson”, una doble llave de estrangulamiento: el derrumbe de los ingresos y la explosión de los gastos. Los datos del Palacio de Hacienda (Base Caja) dan cuenta que los ingresos tributarios sumaron $1,4 billones en el cuatrimestre (crecieron $327.000 millones en 2020) mientras que los gastos primarios se treparon a casi $1,8 billones (aumentaron $723.000 millones en el periodo). Así el déficit fiscal rondó los $400.000 millones.

En esta circunstancia, sin ninguna otra fuente alternativa de financiamiento, y en medio de un proceso de reestructuración de la deuda externa, el Gobierno intensificó el uso de su única fuente, el Banco Central (BCRA). De esta manera dio rienda suelta a la emisión monetaria. A lo largo del primer cuatrimestre el BCRA le giró al Tesoro $622.000 millones vía Adelantos Transitorios ($312.000 millones) y el resto Transferencia de Utilidades ($310.000 millones). Pero además ya se tienen los datos de mayo del BCRA que muestran otros $430.000 millones girados al Tesoro como Utilidades. Por ende, en lo que va del año, el BCRA le transfirió al Tesoro $1,052 billones. Vale señalar que este emisión equivale hoy a casi 50% de la base monetaria.

De modo que este problema está en cabeza del BCRA, que no hizo otra cosa que ir, en la medida de lo posible, esterilizando vía la colocación de Leliq y Pases. Ambas deudas remuneradas del BCRA hoy superan los $2,2 billones.

Lo dramático es que aún resta transitar tres cuartas partes del año y justo el último cuatrimestre es el que explica la mayor parte del déficit fiscal de todo el año. De ahí que se enciendan las alarmas monetarias, porque el BCRA tiene por delante, si persiste la cuarentena más o menos estricta por más tiempo de lo esperado, la dura tarea de seguir auxiliando al Tesoro y por ende continuar emitiendo. Por ahora, no hay otra alternativa. Pero la desactivación de este artefacto obligará a decisiones complejas y arriesgadas.

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