Es oficial: desde ayer la familia Bemberg ya no es dueña de Quilmes, la mayor cervecera de la Argentina. En un escueto comunicado al personal, la empresa notificó que a partir de la víspera, QUINSA (Quilmes International SA, el «holding» con sede en Luxemburgo dueño de la fábrica de cervezas y otras bebidas) es propiedad del grupo brasileño AmBev -producto de la fusión entre Brahma y Antárctica-, a su vez parte de InBev, la mayor cervecería del planeta.
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Horas más tarde, en un comunicado remitido a los mercados, AmBev notificó el «cierre de la transacción» anunciada el 13 de abril pasado. En esa oportunidad, los brasileños ejercieron su «call» (derecho a comprar las acciones de sus socios) sobre Beverages Associates (BAC; de la familia Bemberg). El valor pagado en esa oportunidad ascendió a u$s 1.250 millones.
Como producto del cierre de la operación, la participación accionaria de AmBev en QUINSA pasó de 56,72% a 91,18%. Por ahora, según el comunicado al personal, no habrá nuevos cambios en el gerenciamiento de la empresa, pero se anuncia que ya está trabajando un denominado «Comité de Convergencia», un organismo pensado para facilitar la transición hacia el control total por parte de los ejecutivos brasileños.
Quilmes es líder en los mercados de la Argentina, Bolivia, Paraguay y Uruguay, y «muerde» una relativamente pequeña porción del chileno. También es embotellador exclusivo del sistema Pepsi en el Río de la Plata. Por su parte, AmBev es la mayor productora de cerveza de Brasil y de Sudamérica a través de sus marcas Brahma, Antárctica y Skol. También produce sus propias marcas de gaseosas, tales como Guaraná Antárctica, y tiene acuerdos para hacer lo mismo con Pepsi y sus marcas Gatorade y Lipton Ice Tea.