La verdad es que hay muy poco para agregar respecto de lo sostenido 24 horas atrás (en realidad, el comentario fue efectuado el último día hábil de la semana pasada): un mercado a la expectativa de la que será la primera gran actuación pública del novel presidente de la Reserva Federal, Ben Bernake. Mientras tanto, apenas si se puede decir que los inversores "jugaron" a arbitrar carteras accionarias, prefiriendo tímidamente los papeles del mercado electrónico (el NASDAQ trepó 0,12%) frente a las blue chips (el Promedio Industrial retrocedió 0,26%, a 11.250,11 puntos), alejándose de los bonos del Tesoro (la tasa a 10 años trepó a 4,697%) y priorizando inversiones como el oro (en u$s 567,4 la onza marcó el máximo desde el 3 de marzo), la plata o el cobre (que en u$s 2,475 por libra quebró todas sus marcas históricas), en lugar de buscar el tradicional refugio que significa la tenencia de efectivo (el dólar descendió a 116,47 yens y u$s 1,2034 por euro). Puestas así las cosas, podría quedar cierta sensación de una huida de aquello con algo de "olor norteamericano" (el petróleo descendió a u$s 64,16 al mejorar la crisis nigeriana), pero la verdad es que no ocurrió nada tan dramático. Como ya dijimos, aun poniéndonos en el peor de los escenarios, no podemos hablar de nada más grave que un mercado a la expectativa y con una ligera desconfianza a la visión de la realidad que pueda volcar hoy el Comité Abierto de la Reserva Federal, que cambia de capitoste por primera vez en 19 años. ¿Qué podemos esperar? La tradición bursátil marca que lo más seguro es no esperar demasiado, algo que guarda cierta lógica si tenemos en cuenta que el 10 de mayo Bernanke hará uso de su segunda gran actuación publica. La pregunta inteligente es entonces: ¿qué pasará en mayo?
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