13 de mayo 2003 - 00:00

BID aportaría u$s 1.500 millones para un plan de infraestructura

El recibimiento que tuvo ayer el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Enrique Iglesias, en Buenos Aires, donde se lo trató en el nivel de un jefe de Estado o de un «benefactor oficial» de la Argentina, tendría una justificación directa, más allá del agradecimiento que le debe Eduardo Duhalde por haber sido esa entidad la fuente de financiamiento para sus planes Jefas y Jefes de Hogar.

Néstor Kirchner podría recibir desde el BID los fondos que necesita para poder comenzar con el plan de infraestructura que prometió durante la campaña electoral.
Ayer, Enrique Iglesias prometió im-pulsar el llamado Plan de Integración de la Infraestructura Regional en América del Sur, que implicaría para la Argentina fondos por aproximadamente 1.500 millones de dólares de inversión durante los cuatro años de gestión del próximo gobierno.

• Crítica

Este proyecto para todo el continente tiene para muchos analistas una crítica esencial: coloca a Brasil en el centro de la escena y lo convierte en el principal país de la región en el nivel de infraestructura. Sin embargo, para Kirchner no se trata de un anuncio más. Sería la única fuente de financiamiento genuino que tendrá para hacer obra pública y que según sus palabras lo convertiría en un presidente «neokeynesiano». Sólo habría una condición importante para disponer de este dinero: la Argentina debería tener cerrado un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) o por lo menos no estar en situación de default con los organismos financieros internacionales, comenzando lógicamente por el BID. Lo bueno para la Argentina es que no habría necesidad de desembolsar efectivo.

En realidad, ni el desarrollo del «plan» ni el anuncio son nuevos. La presentación en sociedad fue en setiembre de 2000 en Brasilia, en una cumbre de jefes de Estado de América del Sur, donde Fernando Henri-que Cardoso, entonces presidente de Brasil, lanzó junto con Enrique Iglesias el proyecto. Se recuerda que en esas jornadas uno de los defensores de la idea fue Domingo Cavallo, por esos días fallido candidato a la Jefatura de Gobierno de la Capital Federal y conferencista internacional. Cuando Luiz Inacio «Lula» Da Silva es elegido presidente, negocia con Iglesias a días de asumir el 1 de enero de 2003 el apoyo del BID para su Plan de Hambre Cero. El uruguayo que dirige la entidad financiera avala el pedido (en el que están involucrados más de 500 millones de dólares del BID), pero le aconseja no dejar de lado este proyecto en el que el banco trabaja desde aproximadamente 1998. «Lula» asume como propio el anuncio que había oficializado Cardoso y le da su costado «keynesiano» para «mejorar la infraestructura del país con sus vecinos».

En ese plan la Argentina estaría involucrada directa o indirectamente en obras de infraestructura por entre u$s 800 millones y u$s 1.500 millones, de un total de más de 10.000 millones de dólares que se desatinarían a proyectos en los que se incluye el país.
El grueso del dinero se concentraría en obras radicadas en Brasil. En realidad, todo el plan coloca a este país en el centro geopolítico y económico del continente, concentrando la mayor cantidad del comercio en ese país. El BID reconoce esta situación, pero según una fuente, «esto no debería sorprender y debería ser aceptado ya que es inevitable para cualquiera que sepa de geografía que Brasil está en el centro de la escena y que naturalmente será el eje de la integración en infraestructura».

De todas maneras, tampoco esta situación parece molestar a Kirchner, que ya habría hablado de la posibilidad de acelerar el plan en la reunión que mantuvo con Lula el jueves pasado en Brasilia.

• Obras a financiar

Las obras que el BID estaría dispuesto a financiar, y en las que estaría directamente involucrada la Argentina, son las siguientes:

• Mejoras en el eje central del Mercosur.
Es el que une San Antonio, en Chile, con Belo Horizonte, en Brasil, y pasa por Mendoza, Córdoba, Buenos Aires, Paysandú, Porto Alegre y Curitiba. A muy largo plazo la intención es que esta ruta, que une Brasil, la Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay, tenga en todos los tramos dos carriles por mano. Por ahora el BID propone aportar fondos para mejorar las partes más transitadas y la situación de los pasos fronterizos. Dentro de la Argentina, el interés particular es la aprobación de las obras para la ampliación de la Ruta 14, que el mismo BID en un informe de 2000 llamaba «ruta de la muerte». También dentro del proyecto se incluye el mejoramiento total del paso fronterizo entre Mendoza capital y Quintero en Chile (vía Santiago), proyecto que hace 15 días ya lanzaron los dos gobiernos en una reunión que el vicecanciller argentino, Martín Redrado, mantuvo con Ricardo Lagos.

• Hidrovía Paraguay-Paraná.
Tiene 2.500 kilómetros de extensión. Une Buenos Aires con Puerto Suárez en Brasil y pasa por Rosario, Santa Fe, Resistencia y Asunción. Concentra gran cantidad de transporte de cereales, minerales y oleaginosas. La propuesta del BID es ampliar las instalaciones hidroeléctricas para transporte de energía a partir de esta hidrovía, ya que en su trazado hay instaladas tres centrales hidroeléctricas. Además, se incluyen obras de dragados y de mejoras en los principales puertos.

Ayer Iglesias, el principal impulsor del plan, fue recibido como un héroe épico en Buenos Aires por el gobierno de Eduardo Duhalde. El financista no quiso quedarse atrás y elogió tanto al Presidente como a Roberto Lavagna por haber manejado la economía «de manera admirable» durante la crisis del año pasado y por «ponerla en orden, superando grandes problemas y dejando encaminado el país a pesar de las premoniciones de caos».

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