El último miércoles, la Cámara de Diputados sancionó con carácter de ley las modificaciones en el impuesto sobre los Bienes Personales, que empezarán a tener vigencia a partir del ejercicio 2019, cuyo vencimiento procederá en el año 2020.
El último miércoles, la Cámara de Diputados sancionó con carácter de ley las modificaciones en el impuesto sobre los Bienes Personales, que empezarán a tener vigencia a partir del ejercicio 2019, cuyo vencimiento procederá en el año 2020.
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A continuación, se detallan los cambios más significativos:
Estos cambios atentan contra a seguridad jurídica de los contribuyentes, algo que viene ocurriendo con todas las modificaciones impositivas de los últimos tiempos. Recordemos que en 2016, a través de la Ley de Sinceramiento Fiscal se redujeron las alícuotas de Bienes Personales y se le prometió a los contribuyentes que en 2019 se eliminaría este impuesto. Sólo 2 años más tarde, no sólo que no se elimina, sino que se aumentan las alícuotas. Por lo tanto, alguien que entró al “blanqueo” confiando en que no pagaría bienes personales, o de pagar el impacto sería ínfimo, hoy se ve decepcionado y perjudicado por una modificación que le generará un mayor impacto fiscal en su economía.
Al contrario de lo que piensan algunos sectores, estos cambios desalientan las inversiones extranjeras y más aún las locales, y promueven la evasión impositiva a través del ocultamiento de bienes y la no declaración de fondos.
Como siempre pasa, se utiliza a los impuestos para negociaciones políticas, en este caso el aumento de bienes personales (se calcula será de $6.500 millones) irá destinado al “fondo compensador” para mitigar los impactos de la quita de subsidios, principalmente en el rubro de transporte.
*Socio de De Luca & Asociados.
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