19 de diciembre 2000 - 00:00

Blindaje en u$s 40.000 millones, pero el dinero nuevo es u$s 20.000 millones

Blindaje en u$s 40.000 millones, pero el dinero nuevo es u$s 20.000 millones
Finalmente el blindaje es de $ 39.700 millones, pero sólo la mitad es dinero fresco, el resto son renovaciones aseguradas de créditos ya tomados. Los préstamos nuevos son los $ 13.700 millones que aportará el Fondo Monetario Internacional, otros $ 5.000 millones que otorgarán el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo ($ 2.500 millones cada uno) y $ 1.000 millones que dará el gobierno de España. Este salvataje despierta imágenes contrapuestas en la Argentina. Para el presidente Fernando de la Rúa y su gabinete es el principio del crecimiento económico; para la mayoría de los economistas es un buen comienzo, pero no asegura el crecimiento. El mercado todavía no se pronunció y es muy cauto. Lo demostró en la Bolsa y en el precio de los títulos públicos que tuvieron leves mejoras.
El blindaje llega en un momento clave. Los Estados Unidos se preparan para bajar su tasa de interés para no dejar caer la economía. Brasil mañana reduce sus tasas en reales, lo que favorecerá a la Argentina porque es su principal cliente. George Bush quiere implementar una rebaja impositiva que va a mantener alta la demanda de bienes del mundo y alentará inversiones. Para el segundo trimestre de 2001 las medidas se van a ver reflejadas en más crédito y tasas más bajas en el mundo. Para el país la oportunidad es inmejorable. Puede cancelar vencimientos con el primer dinero fresco del blindaje -que además los consigue a tasas promedio de 7,2%, mucho más bajas que las que hoy paga-y esperar a ver si utiliza el resto o sale al mercado a buscar divisas, colocando nuevos bonos en dólares si es posible. De la credibilidad que despierte su actitud depende directamente la tasa de interés que logre.

Hay un dato cierto: a las tasas actuales de interés la economía argentina no es viable. Para que una actividad económica sea rentable tiene que generar más ganancia que la tasa. En este momento, las empresas pagan 24% anual como mínimo por el dinero. Grecia paga 6% anual, por caso. El costo argentino deja al país afuera del mundo y de las inversiones. El otro dato que le falta a De la Rúa es saber si la gente cree en el renacer de la economía que él augura y comienza a consumir más. Si se convencen gastarán y si gastan aumenta la recaudación, baja el déficit, bajan las tasas, baja el riesgo-país, baja el desempleo y crece la economía. Lo grave es que el gobierno tiene una visión conspirativa sobre los consumidores.

La «falta de confianza» en el país se encuentra «adentro». dijo ayer De la Rúa, y calificó de «pájaros de mal agüero» a sus críticos. «El blindaje es una muestra extraordinaria de confianza en el país», afirmó. Pero el blindaje llega por el mal manejo de la economía y la crisis política de la Alianza. Es una medida de emergencia, no un premio. El premio sería una calificación del país como «investment grade» con lo que le prestarían dine-ro a tasas más bajas y vendrían inversiones genuinas. El blindaje es un piso desde el que hay que despegar, porque si se perfora se va al default, la peor calificación para la deuda de un país. El blindaje es una gran oportunidad para la Argentina. No hay que desperdiciarla.

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