Blindaje en u$s 40.000 millones, pero el dinero nuevo es u$s 20.000 millones
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El blindaje llega en un momento clave. Los Estados Unidos se preparan para bajar su tasa de interés para no dejar caer la economía. Brasil mañana reduce sus tasas en reales, lo que favorecerá a la Argentina porque es su principal cliente. George Bush quiere implementar una rebaja impositiva que va a mantener alta la demanda de bienes del mundo y alentará inversiones. Para el segundo trimestre de 2001 las medidas se van a ver reflejadas en más crédito y tasas más bajas en el mundo. Para el país la oportunidad es inmejorable. Puede cancelar vencimientos con el primer dinero fresco del blindaje -que además los consigue a tasas promedio de 7,2%, mucho más bajas que las que hoy paga-y esperar a ver si utiliza el resto o sale al mercado a buscar divisas, colocando nuevos bonos en dólares si es posible. De la credibilidad que despierte su actitud depende directamente la tasa de interés que logre.
La «falta de confianza» en el país se encuentra «adentro». dijo ayer De la Rúa, y calificó de «pájaros de mal agüero» a sus críticos. «El blindaje es una muestra extraordinaria de confianza en el país», afirmó. Pero el blindaje llega por el mal manejo de la economía y la crisis política de la Alianza. Es una medida de emergencia, no un premio. El premio sería una calificación del país como «investment grade» con lo que le prestarían dine-ro a tasas más bajas y vendrían inversiones genuinas. El blindaje es un piso desde el que hay que despegar, porque si se perfora se va al default, la peor calificación para la deuda de un país. El blindaje es una gran oportunidad para la Argentina. No hay que desperdiciarla.



