8 de agosto 2006 - 00:00

Bloquea EE.UU. ventas por u$s 1.500 millones

Ya la semana pasada, en el marco de una reunión del directorio del Banco Interamericano de Desarrollo, el representante de los EE.UU. había mantenido una postura crítica hacia la Argentina. Fue en el momento de discutir un desembolso de ese organismo al país. Cierta razón tenía, ya que previamente se había efectivizado un préstamo para promover exportaciones nacionales de carne, las que fueron prohibidas por el gobierno (aún sigue parcialmente esa restricción). Pero sin duda, mucho más importante es la decisión de ayer del gobierno estadounidense. Eliminará las preferencias arancelarias que tenían productos argentinos, lo que impactará negativamente en u$s 1.500 millones de exportaciones. Es cierto que la medida va a afectar a una serie de países, entre los que están también Brasil, Venezuela, China y la India. Es el grupo que planteó una postura más firme en el reciente fracaso de la negociación de la Ronda de Doha (apuntaba a eliminar subsidios al agro de EE.UU., Europa y Japón). Pero acercarse al venezolano Hugo Chávez e incorporarlo al Mercosur tiene también su costo e influyó en la decisión de George W. Bush. ¿Quiénes ganan? Países como Chile que, fuera del bloque, negoció acuerdos bilaterales -y puntualmente con EE.UU.- de libre comercio.

George W. Bush
George W. Bush
La Argentina podría sufrir un fuerte impacto en sus exportaciones si finalmente Estados Unidos cumple con la amenaza de revisar por completo el Sistema Generalizado de Preferencias (SGP). Funcionarios del gobierno norteamericano anunciaron ayer que este programa, que beneficia a varios países en desarrollo, entre los que se encuentra la Argentina, sería modificado y eventualmente eliminado, en favor de los que firmaron o están por cerrar acuerdos comerciales o de libre comercio y al mismo tiempo están fuera de esos beneficios.

En estas condiciones se encuentran Perú, Ecuador, Colombia y la mayoría de los países de América Central, pero no los miembros del Mercosur. Si se efectivizara la decisión, en total estarían en peligro exportaciones por aproximadamente u$s 1.500 millones, correspondientes a un programa firmado entre EE.UU. y la Argentina a comienzos de 2002.

La noticia conocida ayer fue interpretada mundialmente como una primera avanzada de Estados Unidos en contra del denominado G-20, el grupo de países en desarrolloque se unieron en setiembre de 2003, durante la cumbre de la OMC de Cancún, para tener una posición única en contra de la firma de cualquier acuerdo comercial que no incluya una profunda reducción de los subsidios agrícolas que aplican EE.UU., la Unión Europea (UE) y Japón. Este grupo está integrado, entre otros, por la Argentina, Brasil, Egipto, la India, China, Indonesia, Sudáfrica y Venezuela; y la resistencia de países desarrollados a bajar subsidios provocó que fracasara hace 15 días la Ronda de Doha.

Pero además, en el caso de la Argentina y Brasil, el gobierno de Bush quiere aplicar otro tipo de sanciones, más cercanas a la política que a la economía. Estos dos países, que gozan de acuerdos SGP muy amplios (en el caso local incluye más de 500 artículos), son vistos desde la administración norteamericana como los nuevos socios de Venezuela, al aceptar el Mercosur incorporar al gobierno de Hugo Chávez como el quinto socio del bloque.

  • Sancionable

  • Para muchos funcionarios norteamericanos, esta decisión debería ser sancionada comercialmente por Estados Unidos, para demostrar las consecuencias del acercamiento a Venezuela. Las mismas fuentes, cercanas a la Secretaría de Estado de Condoleezza Rice, hablan de la necesidad de castigar a la Argentina por la posición que sostuvo en la cumbre de Mar del Plata de noviembre del año pasado, cuando el Mercosur más Venezuela rechazaron cualquier tipo de discusión del proyecto del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), lo que impulsó luego a los Estados Unidos a avanzar en negociaciones bilaterales con países latinoamericanos para cerrar acuerdos en detrimento de un eventual pacto continental. El panorama negativo, a los ojos norteamericanos, culminó de cerrar al decidirse en la última cumbre de presidentes del Mercosur de Córdoba, del 21 de julio, un acuerdo de apertura económica con Cuba. La Argentina había firmado, en mayo de 2002, durante el gobierno de Eduardo Duhalde y cuando Martín Redrado era secretario de Relaciones Económicas Internacionales, su ingreso pleno al SGP, con lo cual EE.UU. decidió abrir sus mercados a productos como carnes procesadas sin hueso, cueros, lanas, quesos, derivados del maíz, aceites vegetales, manzanas, damascos, glucosa, cítricos al natural y pulpas, lubricantes, joyas de oro y plata, y resinas en general. La medida provocaría, además, un serio golpe contra la empresa Techint, que hace unos días consiguió que se le eliminara una sanción antidumping en los Estados Unidos que afectaba el envío de tubos y que le hubiera permitido acceder a ventas extra por unos u$s 300 millones anuales.

    En parte, gracias a este programa, las exportaciones hacia los Estados Unidos pasaron de u$s 2.900 en 2001 a u$s 4.547 en 2005, mientras para este año las proyecciones indicaban que se podría llegar a los u$s 5.000 millones en ventas. El SGP permitió pasar de un déficit crónico con EE.UU. a un superávit de entre u$s 500 y 1.000 millones anuales en los últimos cuatro años.

    Estados Unidos es actualmenteel tercer socio comercial de la Argentina, luego de Brasil y la Unión Europea, y se encuentra por encima de Chile y China. Los productos beneficiados por el SGP pasarían ahora a pagar aranceles que llegarían hasta 35% y por eso EE.UU. podría retroceder hasta convertirse en el quinto socio para la Argentina. Como contrapartida, los países del continente que lograrían nuevos beneficios (incluyendo la desaparición de la Argentina como competidor directo), serían Chile, Perú, Ecuador, Colombia, Guatemala, Nicaragua, República Dominicana, El Salvador y Costa Rica. Analistas locales consultados por este diario aseguraron que esto ocurriría de todas maneras, ya que en poco tiempo más todos estos estados pasarán a formar parte de un mercado común con los Estados Unidos a partir de la firma de tratados de libre comercio. El principal problema que enfrentará el Mercosur se presentará, en realidad, si el gobierno de George W. Bush decide formalizar su oferta a Uruguay para rubricar un tratado comercial que tendría el mismo estatus de beneficios que hoy detentan la Argentina y Brasil.

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