La venta de la BNL a alguno de los grupos que habrían expresado su interés a la Unión de Bancos Suizos por quedarse con la filial argentina del banco italiano impediría que el Estado argentino haga un excelente negocio. También la decisión de vender tomada en Italia terminaría con las aspiraciones de Franco Macri de quedar como operador-gerente de la BNL Argentina, que seguiría siendo sucursal de la italiana. Ninguna de estas dos posibilidades se concretará.
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En efecto, es casi un hecho ya que el precio que se pagará por la red de sucursales de la Banca Nazionale del Lavoro será bastante más alto que el pactado por el Banco Hipotecario (BHSA) con la anterior conducción de la casa matriz. Cabe recordar que el Estado tiene la mayoría de las acciones y la minoría de los votos en el BHSA, pero lo que parecen ser irreconciliables diferencias entre Economía y el grupo IRSA -que controla la entidad financiera mixta- terminó por bloquear la operación.
Ahora, según fuentes del mercado financiero, habrían entrado en carrera por la BNL sucursal argentina grupos como el Macro Bansud, el que encabeza Enrique Ezquenazi -dueño del Bersa, el Banco Santa Cruz, el Banco San Juan y el Banco Santa Fe-, el Comafi, el Supervielle/BanEx y hasta el SMG, que encabeza el empresario Claudio Belocopitt y que entre sus activos tiene la mayor empresa de medicina prepaga del país y una importante unidad de seguros generales.
• Cambio radical
IRSA había logrado del «management» designado por el grupo que todavía controla la BNL un compromiso de venta por el cual el Hipotecario se fusionaba con esa entidad a cambio de unos u$s 230 millones; la casa matriz conservaría cerca de 15% de la entidad resultante de la fusión. Sin embargo, la operación mereció fuertes objeciones por parte de los representantes del gobierno en el directorio del BHSA, justamente por haber sido «ignorados» en el proceso de negociacióncon los italianos. Desde entonces la situación cambió de manera radical en el frente italiano y se agravó en el argentino: el grupo asegurador Unipol lanzó una OPA -apoyado por inversores minoritarios de la BNL- para contrarrestar la presentada por el grupo español BBVA, que ante la ofensiva de los italianos decidió retirarla; a nivel local la Comisión Nacional de Valores (CNV) inició dos investigaciones contra ejecutivos del BHSA designados por IRSA, imputándoles irregularidades en la distribución de honorarios y acusándolos de «manipular» la cotización de las acciones de la entidad.
Estas medidas tendrían como objetivo no declarado -pero casi obvio- lograr la salida de IRSA del BHSA; de hecho, no son pocos en el mercado financiero quienes indican que tanto el Macro/ Bansud como el grupo Ezquenazi y el Comafi (en especial los dos primeros) serían los posibles reemplazantes del grupo que encabeza Eduardo Elsztain como sociogerente del Hipotecario. Esto abriría la puerta a la fusión con la BNL, ya que el comprador sería el mismo en ambos casos.
En tanto, y a pesar de que la semana pasada Franco Macri hizo saber a través de medios italianos que «no está todo dicho en lo que hace al destino de la BNL Argentina», es casi un hecho que los italianos venderán su filial local. La intención de Macri, que viene declarando hace tiempo que «la BNL debe seguir siendo un banco italiano», era quedar como gerenteoperador de la sucursal argentina, y poner al frente de la misma a Orlando Salvestrini y su equipo de Pago Fácil.
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