La Confederación convocó a los sindicatos nacionales a una asamblea en La Paz para el próximo martes "para asumir otras medidas que frenen este gasolinazo".
La Confederación de Chóferes de Bolivia convocó a sus afiliados a iniciar el lunes una huelga general indefinida para rechazar el aumento de entre 57% y 82% del precio de los combustibles anunciado por el gobierno de Evo Morales, quien está de visita en Venezuela entregando ayuda humanitaria.
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El máximo dirigente de esa confederación, Franklin Durán, dijo en una rueda de prensa que el llamado al paro general fue decidido por su directorio reunido de emergencia, al tiempo que convocó a los sindicatos nacionales a una asamblea en La Paz para el próximo martes "para asumir otras medidas que frenen este gasolinazo".
Esta organización es la mayor agrupación sindical del sector del transporte y cuenta con 175.000 afiliados en el país.
El vicepresidente del país, Álvaro García Linera, que ejerce la presidencia interina por el viaje de Morales a Venezuela, anunció el aumento de los combustibles y otras medidas adicionales para paliar sus efectos en la economía familiar.
El coste del litro de gasolina sube de 0,53 a 0,91 centavos de dólar (un 72%), el de la gasolina premium de 0,68 centavos a 1 dólar (un 57%) y el del diesel de 0,52 a 0,96 centavos de dólar (82%).
Durán dijo que el sector del transporte "no puede someterse" a las decisiones del gobierno de Morales porque el nuevo coste del combustible "afectará a la economía no sólo de los transportistas, sino de la población en su conjunto".
Apuntó que "habrá un efecto multiplicador" en el coste de otros productos usados por los transportistas como aceites, grasas y la mano de obra, lo que puede derivar en que el servicio de transporte suba hasta en un 122%.
García Linera justificó la decisión del incremento con el argumento de que es necesario frenar el contrabando a países vecinos de los carburantes que este año recibieron del Estado una subvención de 380 millones de dólares.
Explicó además el vicepresidente que el barril de petróleo en el mercado interno costaba desde hace siete años 27 dólares, pese a que a nivel internacional hoy está en los 90 dólares, lo que calificó de desincentivo para las empresas que producen combustibles líquidos.
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