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1 de marzo 2021 - 00:00

Los bonos al borde de un ataque de nervios (y no es por la inflación)

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Jerome Powell.

Es un berrinche de los bonos del Tesoro como lo fue el “taper tantrum” que provocó la Fed de Bernanke en 2013 pero hoy Jay Powell es la paloma de la paz. Una revolución estalla en la curva de rendimientos, las tasas largas se disparan, y los inversores preguntan, ¿qué hará la Fed? Nada, respondió Powell, el martes y el miércoles, en el Congreso. ¿Se recalienta la economía? Creció 9,4% en febrero dice Goldman Sachs. Y en cuanto lo decida el Senado, el megapaquete fiscal que empuja Biden inyectará no menos de 1,5 billones de dólares de estímulo extra. ¿Y, entonces, que hará la Fed? Nada. No alcanzó aún sus objetivos, máximo empleo y precios estables (una inflación de 2%). Bien medido, el desempleo es de 10%, la economía perdió diez millones de empleos desde febrero de 2020, y la inflación es 1,5% (y la Fed no ofrecerá resistencia si supera 2%). Powell promete tasas cortas en cero hasta 2023. Es un “momento Bretton Woods”, sentenció Kristalina Georgieva, directora general del FMI, el año pasado. Así, Janet Yellen, desde el Tesoro, estrena una política fundacional. Las herramientas relevantes - fiscal, monetaria y de salud (la vacunación masiva) - están alineadas en una estrategia expansiva que acelera a fondo. ¿Crecerá EE.UU. a tasas chinas en 2021? ¿Más de 10% en el tercer trimestre? La decisión ya se tomó (Biden tiene los votos en el Senado), pero quién garantiza que no habrá accidentes. El jueves, la subasta del Tesoro a siete años recordó que los mercados pueden sufrir un súbito apagón. La tasa de diez años, al advertir la iliquidez y la ausencia de compradores, se eyectó a un máximo de 1,61% y heló la sangre. No fue un “flash crash”, sólo un ataque de nervios. Cedió sin dramas mayores. El viernes, su nivel cayó 20 puntos base y es probable que la escaramuza de los bonos cese por un tiempo. Anotar: la digestión del estímulo XL será más complicada en Wall Street que en el Congreso.

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¿Por qué la ebullición de las tasas? ¿Perdió la Fed el control del mercado de bonos? ¿Es la inflación que acecha? ¿O la que ya se instaló a sus anchas? Desde noviembre la nafta se encareció 70%; el cobre, 33%; y la canasta de commodities CRB, 26%? ¿Rebelión en la granja? “Powell miente y todos vamos a pagar por ello”, brama un informe de banca de inversión. Qué mejor que consultar directamente a los bonos. Es curioso: su escaramuza se desplegó en paralelo a una caída de las expectativas implícitas de inflación. Si se toma la inflación a 5 años que se espera que rija en 5 años, una lectura que se extrae de las cotizaciones, tocó un máximo de 2,14% el 5 de febrero y declinó sostenidamente hasta un actual 1,94%. ¿Volvió la amenaza de la inflación? Las expectativas cayeron. Lo que sí trepa incesante es la tasa de interés real. 31 puntos base en las dos últimas semanas (más que los 26 que aumentó el rendimiento nominal). “Es la economía, estúpido”. Y todavía la tasa real es negativa: -0,75%. ¿Tiene sentido con una economía rugiente? Todo lo demás constante, la tasa nominal podría trepar tres cuartos de punto si la tasa real viajase a cero (y no debería ser el final de su itinerario). Y lo demás no será constante, hervirá con el paquete de Biden en la calle. ¿No habrá entonces más inflación? Dejemos que contesten los metales. Esta semana, el oro reculó 2,7% (6,6% en las últimas cuatro semanas); la plata, 3% y el platino, 8%. Pero que no nos engañen. La respuesta correcta es sí. Lo que no puede afirmarse son los desbordes. ¿Y qué nos dicen los bonos? El ascenso de la inflación será temporario. Y la inflación a diez años será más baja que a cinco. ¿Rebelión? ¿Descontrol? Si recitan la lección de Yellen y Powell. Su credibilidad no se dañó. ¿Todo bien, entonces? El experimento Biden-Yellen conlleva no pocos peligros. La subasta fracasada nos señala uno evidente. La infraestructura crujirá si la pujanza excede los límites de velocidad y se cuelan las dudas. Conviene recordar septiembre de 2019. La Fed de Powell bajó la tasa de fed funds a 2% y, sin embargo, la tasa de pases se disparó a 10%. No había ningún muerto bajo la alfombra. Apenas un problema técnico. En el mundo de Basilea III (y la ley bancaria Dodd Frank) la liquidez secundaria puede esfumarse de súbito. Corolario: un experimento de política económica, tan audaz como necesario, necesita una estrategia de emergencia lista para no descarrilar a lo Mad Max en una curva imprevista. Será ahí que Powell hará la diferencia.

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