Boom del trigo: campos valen 20% más

Economía

El nuevo boom del trigo, que ya aumentó 30% en lo que va del año en el país, provocó una fuerte suba de 20% en los precios de los campos destinados a ese cultivo.

Los arrendamientos, en tanto, ya aumentaron 25%, aunque muchas de las hectáreas que se destinarán a trigo apuntan especialmente a la producción, luego, de soja, cultivo mucho más rentable.

El mercado de campos sigue mostrando firmeza y la suba de los arrendamientos es el motor de dicha tendencia. La demandase muestra firme y la oferta es casi inexistente, admiten operadores. La acción de fondos de inversión y los llamados «pooles de siembra», en realidad grupos de inversores que operan en el mercado agrícola alquilando campos de terceros, son los impulsores de una plaza que ya no tiene hectáreas productivas para ofrecer.

Para la temporada 2007/08, con una campaña triguera que recién comenzó y con una soja que se mantiene firme sustentada en el mercado de biocombustibles, los valores de los alquileres treparon a niveles impensados apenas dos años atrás. El arrendamiento de una hectárea se ubica por encima de los 24 quintales, cuando, según la rentabilidad de la soja, los analistas consideran como máximo los 20 quintales como «nivel razonable». Lo cierto es que las mayores empresas arrendatarias son multinacionales, en su mayoría, proveedoras de insumos, que buscan tierras productivas para realizar sus trabajos de campo (ensayos y pruebas).

  • Burbuja

    Algunos analistas sostienen que el valor de los campos llegó a su techo. Las operaciones son aisladas debido a que la oferta se muestra restringida por la poca disposición de productores y las empresas agropecuarias a desprenderse de los campos. Muchos califican las cotizaciones como «una burbuja», que no es un buen indicio para analizar la actividad rural. Lo cierto es que durante 2003, luego de la crisis, una hectárea triguera cotizaba entre 1.500 y 2.000 dólares en la pampa húmeda (por caso, Necochea). Esa misma hectárea duplica hoy el valor de entonces. En lo mejor de la pampa húmeda, la situación no es diferente. Por ejemplo, en Salto o Pergamino, durante 2003 una hectárea cotizaba, en promedio, a 4.000 dólares (hubo, mucho antes, operaciones excepcionales a valor de zonas aptas para countries, a 10.000 dólares), mientras esas mismas explotaciones hoy rondan los u$s 9.000 por hectárea.

    «El mercado de arrendamientos llegó a un nivel que no es sustentable en el tiempo. El negocio no cierra con el nivel actual de los alquileres. Es muy rara esta situación», indicaba ayer un productor que posee 400 hectáreas en el sur bonaerense y arrendó su explotación a una semillera estadounidense por un valor fijo, en dólares, que le permite vivir sin arriesgar capital de trabajo. «No creo que vuelva a la actividad productiva, al menos mientras encuentre alguien que me pague bien. Además, sigo manteniendo la tierra», decía.

    «La fuerte suba en los valores no implica que habrá más hectáreas en producción, sino que las mismas tierras tienen otros productores», aclaraba un analista.
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