Brasil complicado hizo subir dólar aquí: $ 2,98
Los mercados brasileños se vieron ayer afectados por la salida de capitales de los mercados emergentes, rumores -luego desmentidos- sobre la renuncia del ministro de Hacienda, Antonio Palocci, y una fuerte expectativa en vísperas de importantes definiciones sobre la esperada reforma previsional. Para empeorar la situación, la suba de las tasas de interés en EE.UU. hizo que los bonos de la deuda brasileña, que subieron 38% en el primer semestre, ahora sufran fuertes pérdidas. Todo provocó que el riesgo-Brasil se disparara en las últimas ruedas y que ayer volviera a ubicarse al borde de los 900 puntos básicos. En tanto, la Bolsa de San Pablo cayó 1,45% y el dólar -que llegó a tocar los 3,11 reales- acumula una suba de más de 8% en un mes. Aquí la moneda norteamericana cerró a 2,98 pesos con compras de empresas principalmente que deben hacer pagos al exterior. Sigue también el traspaso de plazo fijo a cuentas a la vista (caja de ahorro básicamente) y dólares. De todas maneras, no hubo fuerte demanda de billetes del público. Un informe de Merrill Lynch recomendó a sus clientes reducir la exposición en países emergentes, incluidos, obviamente, Brasil y la Argentina. El presidente Lula Da Silva se muestra empeñado en avanzar con su reforma previsional, que es vista por los mercados como una garantía de salud a futuro de las finanzas públicas, pero se enfrenta a fuertes intereses, lo que lo ha obligado a ceder algo, generando impaciencia en los operadores.
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En primer lugar, ayer influyó la decisión de Merrill Lynch de rebajar su recomendación para los títulos de la deuda brasileña desde «overweight» (por encima del mercado) a «marketweight» (promedio del mercado). Ese banco -que en la práctica recomendó a sus clientes vender- había mejorado su recomendación sobre los papeles brasileños hace sólo dos semanas.
Según Merrill, el cambio se debe a «un ambiente más desfavorable para los papeles de la deuda de países emergentes» a raíz de la suba de las tasas en Estados Unidos.
Otro factor que explica la nueva tendencia es que el dólar había caído demasiado, según coinciden observadores del mercado. El 2 de julio había alcanzado su menor nivel en 12 meses, cotizando a 2,81 reales, como reflejo de la ola de captaciones externas logradas por bancos y empresas. A ese nivel, la divisa atrajo compradores, lo que incrementó la demanda y generó una presión alcista.
Otro dato tiene que ver con las obligaciones externas de las empresas y los bancos, lo que también suma a una mayor demanda de dólares. Hasta diciembre las compañías necesitarán unos 7.000 millones de dólares para hacer frente a esos compromisos.
El gobierno también creó condiciones para la suba del dólar, relajando controles, autorizando a los bancos a comprar más divisas y sugiriendo al mercado que vendería menos billetes.
• Mercados sensibles
Por último, el ruido político. Los mercados se muestran muy sensibles a cada éxito o traspié parcial del gobierno en la tramitación de la reforma previsional, que es vista como un indicio clave de la salud futura de las finanzas públicas brasileñas. En ese sentido, la huelga de los trabajadores estatales, la amenaza de un paro de jueces y la apertura de negociaciones sobre ciertos temas del proyecto original inquietaron a los opera-dores.
A eso se sumó el fracaso del gobierno en hacer aprobar una ley de quiebras en el Congreso, que ponía un límite al pago de salarios de las empresas en problemas. El dinero que se pensaba liberar de esos pagos -prioritarios, según la ley- incrementaban las posibilidades de pagar a otros acreedores.




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