19 de noviembre 2000 - 00:00

Brasil no corre riesgo de recesión

«El sistema cambiario brasileño no deja de ser un riesgo latente para la Argentina así como también un eventual motivo de conflicto en el Mercosur», advierte un informe de la Fundación Capital.

No obstante, la entidad remarca que Brasil «no corre riesgo de recesión ni de default», por lo que una eventual «hiperdevaluación» posee «una reducida probabilidad de ocurrencia».

La Fundación pone de relieve que Brasil «actualmente se halla muy lejos de sufrir un proceso recesivo o de dejar de hacer frente a sus obligaciones financieras».

Deslizamiento

Además sostiene que el país vecino «luego de su megadevaluación en enero del año pasado, practicó y continuará haciendo, un deslizamiento no traumático de su tipo de cambio, esto es una devaluación nominal, acotadas y manejada por el Banco Central». Asimismo, en Brasil, las principales variables acordadas con el Fondo Monetario Internacional (FMI) -inflación y resultado fiscal-«se encaminan hacia su efectivo cumplimiento durante este año».

La entidad, que preside el economista Martín Redrado, destaca que «es evidente» la mejora macroeconómica de la más importante economía sud-americana y remarca que Brasil recuperó el crecimiento en torno de 4 por ciento anual, disminuyó su tasas de desempleo a 6,5 por ciento y en lo financiero pudo disminuir la tasa de interés de referencia.

«Si bien es casi imposible que alcance superávit de su balanza comercial, de todos modos es destacable la mejora del saldo, que pasó desde un déficit superior a u$s 1.000 millones en 1999, al equilibrio comercial actual», puntualiza la Fundación.

Estos resultados permitieron que la calificadora internacional Moody's mejorara la nota de Brasil, fundamentada en la perspectiva favorable de actividad económica y el control de la inflación en el mediano plazo. El informe destaca que «resulta claro que actualmente lo que aumenta el riesgo de devaluación en Brasil es la sustentabilidad del balance de pagos y el comportamiento de su balanza comercial».

La fortaleza de la economía brasileña lo demuestra la firme trayectoria que viene observando en el sector industrial, donde se destaca el rubro vinculado con la producción de autos, con aumentos superiores a 40 por ciento en exportaciones y de 13,5 por ciento en ventas internas.

En el sector agrícola se espera una fuerte expansión para 2001, con un aumento de 10,5% en granos al estimarse una cosecha superior a las 91 millones de toneladas.

«Estas estimaciones se sustentan en un aumento de 2,6% del área sembrada, el aumento generalizado de la productividad (respaldada por un incremento de 43% en la venta de fertilizantes en los primeros nueve meses del año), una expectativa de regularidad en las condiciones climáticas y por una mayor sustitución de maíz en lugar de soja», agrega el informe. Para la Fundación «esta mayor oferta de granos contribuirá a aliviar las presiones inflacionarias y a la reducción del precio de los alimentos». A su vez, esto «significará una reducción de importaciones de alimentos y una mayor disponibilidad para las exportaciones, constituyéndose en una señal positiva para la balanza comercial».

Más allá de estas estimaciones para el año que viene, los saldos de la balanza comercial brasileña en el segundo semestre no fueron para nada favorables, mientras que el déficit externo en cuenta corriente continúa aún muy elevado.

Inversiones


Sin embargo, entiende la entidad que el déficit en cuenta corriente brasileño «ha sido cubierto con exceso, ya que se estima que las inversiones extranjeras directas (IED) alcancen este año los u$s 28.000 millones».

«La economía brasileña recibió cerca de 4% del flujo mundial durante 1999, claramente superior a 1% promedio que recibió durante el período 1985/1995». En el grupo de los países en desarrollo, Brasil es el segundo mayor receptor de IED, siendo el primer puesto ocupado por China.

Por otra parte, el proceso de reestructuración del sector financiero y la privatización de los servicios públicos determinó que 73% del flujo total de IED se haya destinado al sector servicios en 1999, cuando esa participación en el año 1995 no superaba 43%.

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