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Indudablemente que el gran perdedor -al menos, en esta contienda- resultó el mercado rector, que decreció 0,5% en su rueda y contrastando con rindes lujosos, en la región americana de segundo orden.
Un epicentro en el Bovespa, a partir de un Lula ahora milagrosamente aceptado por todos (ante lo irremediable, claro) y con un empuje de repunte que elevó entre tres y cuatro por ciento, a sus especies.
México se hizo cargo de recibir señales lejanas, antes que la de su vecino poderoso, y recordó que no es de los desarrollados: alcanzó a crecer cerca de 1,5 por ciento.
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