16 de febrero 2001 - 00:00

Brasil quiere que la Argentina produzca alconafta

Sorprendió ayer Brasil a la Argentina con su propuesta: en vez de suspender la política de subsidios al azúcar el gobierno de Fernando Henrique Cardoso quiere que la Argentina se sume al ciclo de producción y venta de alconafta.

La idea fue lanzada por el ministro de Industria brasileño, Alcides Tapias, ante el mismo José Luis Machinea que, para sorpresa de todos, no descartó la idea sino que prometió estudiarla.

Según el brasileño, si la Argentina se suma al ciclo de la alconafta, en menos de cinco años 20% del mercado de automóviles argentinos podría utilizar alconafta como combustible, fundamentalmente en el caso de los automóviles de menor precio y volumen. Además Lafer dijo que los productores azucareros argentinos podrían sumarse al ciclo de fabricación de este combustible, derivado de la caña, e integrarse en un proceso de comercialización conjunta de este producto. Con esto se calcula que más de 40% de la producción actual de azúcar en el norte argentino (fundamentalmente en Tucumán) podría ser consumida en Brasil en el ciclo de producción de este combustible.

En concreto, la propuesta brasileña oficializada por Tapias fue formulada con la siguiente frase: «Nosotros pretendemos que el alcohol, que en Brasil es utilizado como combustible alternativo para los automóviles, sea introducido en el mundo entero como una forma de atenuar la polución de las grandes ciudades, originada por el uso de combustibles derivados del petróleo. En este proceso los productores argentinos y el mercado local de automóviles no tienen por qué estar afuera».

Machinea, quien escuchó la propuesta en una conferencia de prensa conjunta con Tapias, que se realizó en el Palacio de Hacienda, prometió enviar en menos de un mes un estudio preparado por el Ministerio de la Producción de Brasil, donde se especifica la cantidad de azúcar que el país vecino podría recibir desde la Argentina (aparentemente alcanzaría a 40% de la producción actual en una primera etapa). Además, el informe calcula que en menos de cinco años 20% del mercado de automóviles locales podría estar abastecido por este tipo de combustible, reemplazando otras alternativas.

Reemplazo

El alcohol derivado del azúcar es utilizado en varios países, como los Estados Unidos, para reemplazar un aditivo utilizado en los combustibles conocido como MTBE, sigla en inglés del butileno metílico terciario.

Según Tapias, «verificamos que existe una demanda bastante grande en otros países para la sustitución del MTBE por alcohol». Para el funcionario brasileño, «en los Estados Unidos eligieron sustituir el MTBE por alcohol, pero no pueden producir todo el alcohol que necesitan, por lo tanto, necesariamente, tendrán que importar», mostrando una veta de exportación para la producción de azúcar local. La intención de las autoridades brasileñas es que el alcohol sea un commodity negociado en los mercados financieros de todo el mundo. Tapias aseguró que si los empresarios argentinos se lanzan a producir alcohol combustible, la Argentina y Brasil podrían negociar en forma conjunta la venta de este producto en terceros mercados.

«En la medida en que interese a la industria azucarera de la Argentina, nosotros podemos maximizar el abastecimiento de alcohol, inclusive con Brasil. Si fuera más ventajoso, porque la distancia es más corta, que la Argentina abastezca alcohol a la región de Rio Grande do Sul, por ejemplo. ¿Por qué no?», se preguntó Tapias. Para el ministro brasileño es posible utilizar una cierta cantidad de alcohol para el consumo interno de una región de Brasil, en tanto que otra zona brasileña puede exportar la misma cantidad de alcohol que la importada desde la Argentina. El resto de lo producido en conjunto sería el combustible que podría comercializarse dentro del territorio argentino.

Solución

Para Tapias, «con esto no sólo creamos una razón más de integración de los dos países, sino que resolvemos definitivamente o atenuamos las discusiones que frecuentemente tenemos entre los empresarios brasileños y argentinos en el tema del azúcar». Las discusiones entre la Argentina y Brasil por el comercio del azúcar se centran en las presuntas ventajas competitivas con las que cuentan los empresarios brasileños para la producción de azúcar, lo que perjudica a una de las principales fuentes de ingresos de la población del norte argentino.

En la década del '70, la Argentina intentó darle una salida a Tucumán con la fabricación de alconafta. Los subsidios no pudieron atenuar el fracaso de la experiencia.

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