El gobierno de Luiz Inácio Lula Da Silva volverá a la carga sobre su Congreso con el fin de presionar, una vez más, al gobierno argentino por la decisión de aumentar los aranceles a la importación de azúcar. La estrategia brasileña consistiría en apurar un proyecto de ley que imponga aranceles al trigo, por fuera del acuerdo regional, en un producto que es muy sensible a las exportaciones argentinas.
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El malestar brasileño por el azúcar ya quedó manifestado la semana pasada, cuando los legisladores de Brasil repudiaron la decisión del Congreso argentino.
En el país vecino, se admite que la estrategia se basa en el cambio de gobierno que ocurrirá en la Argentina en dos meses. Por un lado, se afirma que no aceleran medidas de impacto contra la Argentina porque suponen que en dos meses cambiarán los negociadores. Esto permitiría desechar un reclamo inmediato ante la Organización Mundial de Comercio (OMC). Por otro, los brasileños insinúan acciones de represalia para ganar terreno y reposicionarse frente a los funcionarios argentinos. El problema inquieta a la Cancillería argentina en Brasil.
Los empresarios argentinos, en tanto, estarían analizando estrategias para mostrar ante el gobierno. Cualquier medida que afecte al trigo -o a otro producto- golpeará de lleno sobre el volumen de exportación y sobre la recaudación del Estado por retenciones a la exportación.
• Perjuicio
Brasil importaría este año 8 millones de toneladas de trigo que a valores actuales FOB representan ingresos de u$s 1.168 millones y una recaudación del Estado de 233,6 millones de dólares por campaña. Si bien la producción que encuentra trabas para ingresar en Brasil deberá ser canalizada a otros destinos, el perjuicio se daría por una baja en los valores de exportación y un incremento en los costos de la operación que terminarían afectando parcialmente a la recaudación fiscal.
La decisión de Brasil, de cerrar el paso a otros productos argentinos, en represalia por medidas argentinas sobre el azúcar, mereció ya la crítica de toda la cadena del azúcar y de operadores locales de granos. Además del trigo, podría afectar el acceso de la fruta (peras y manzanas) y de algunos productos lácteos al país vecino, aunque el interés de los brasileños -por la gran dependencia de la Argentina- se ubica en el cereal.
No obstante, la presión de Brasil sobre el trigo argentino se repite sistemáticamente cada año luego de la cosecha, como una forma de negociar mejores precios por un producto que, por condiciones de mercado, cercanía y valores de los fletes, termina demandando en la Argentina. Sin embargo, durante el último año, Brasil adquirió algún tonelaje poco importante de trigo en Estados Unidos, Ucrania y Francia para los Estados del Norte, donde el impacto de los costos de flete resulta menor.
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