3 de diciembre 2018 - 00:04

Argentina, equilibrista entre el respaldo de EE.UU. ante el FMI y los negocios con China

La construcción de la central de Atucha III, que sería financiada en su totalidad por capitales de Pekín, se eliminó de los acuerdos rubricados ayer tras presiones de Washington.

resultados. Jinping y Macri firmaron 30 de los 37 pactos anunciados. 
resultados. Jinping y Macri firmaron 30 de los 37 pactos anunciados. 

La firma de los 30 tratados entre los presidentes Xi Jinping y Mauricio Macri coincide con una ofensiva estadounidense en América Latina para frenar la expansión china, que coloca a Argentina en una encrucijada frente a su principal garante ante el Fondo Monetario Internacional (FMI) y un socio comercial en expansión.

En medio de la guerra arancelaria, el Gobierno de Donald Trump activó su presión en dos de los principales destinos de las inversiones del gigante asiático.

En el reciente acuerdo entre Estados Unidos, Canadá y México que reemplaza al NAFTA, el UMSCA (por sus siglas en inglés), y que fue refrendado el viernes al margen de la cumbre del G-20, se establece que ninguno de los países miembro pueden sellar tratados bilaterales con economías que limiten la competencia equitativa. Si alguno de los socios no respetara la letra chica, el bloque se diluiría.

En paralelo, el triunfo de Jair Bolsonaro significó un giro en la política exterior de Brasil que Washington ya aprovecha: en la previa del encuentro de los dignatarios en Costa Salguero, John Bolton, asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, hizo una escala en Río de Janeiro para reunirse con el presidente electo. Además de marcar los lineamientos de la relación futura se planteó una “estrategia regional para lidiar con la influencia política y económica de China”. El plan de Washington no es un secreto, ¿porqué Argentina quedaría afuera de esa estrategia?.

“No me consta que existan presiones, hay presiones públicas en el marco de esa tensión llamada guerra comercial”, respondió Diego Guelar, embajador argentino en China a Ámbito Financiero, durante la presentación el miércoles de “ArgenChina” el primer proyecto de coproducción audiovisual bilateral, en el CCK.

“La mejor respuesta frente al deseo argentino son Chile y Brasil, ambos son aliados sólidos de EE.UU. y también de China, su principal socio comercial y financiero”, continuó. “Es decir, que la combinación de una gran alianza con EE.UU. no es incompatible con hacer negocios con China. Sería inaceptable una cláusula de este tipo”, agregó el diplomático.

Las declaraciones de la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, acerca de la coincidencia entre el presidente argentino y su homólogo Trump durante su bilateral del viernes para trabajar en conjunto en contra de la actividad “económica depredadora” de China, sumió en el desconcierto a la delegación de Pekín en Buenos Aires, que evitó declaraciones a los medios y suspendió dos conferencias de prensa a último momento. Ante la urgencia, el Gobierno intentó varias defensas para superar la incomodidad: la más contundente llegó por parte de Guelar tras una reacción más medida del canciller Jorge Faurie.

El presidente Xi Jinping fue el único de los dignatarios que llegó al país en calidad de visita de Estado en miras de la firma de los pactos de ayer, que resultaron 30 en vez de los 37 oficialmente reconocidos.

Quedó afuera la construcción de Atucha III financiada exclusivamente con capitales chinos, que debería haber estado operativa hacia 2022. Estados Unidos usó su carta de garante ante el FMI y condicionó su respaldo frente al organismo a un freno a la inversión en infraestructura por parte de Pekín. Corrió una suerte similar a la de las represas patagónicas acordadas por el Gobierno de Cristina Kirchner, sometidas a revisión permanente por su sucesor desde su llegada al poder.

Como contrapeso, el Gobierno de Trump lanzó una batería de medidas que contempla créditos para la inversión en obra pública por 813 millones de dólares y un acuerdo marco para la cooperación energética.

“Considero muy difícil un repliegue de China en la región. Su estrategia es de largo plazo, constante y persistente. Podrá haber ajustes en las respectivas agendas bilaterales por alternancia de gobiernos locales, pero difícilmente nuestros países se alejen de China”, afirmó a Ámbito Financiero Sergio Cesarin, coordinador del Centro de estudios sobre Asia del Pacífico e India, (CEAPI), en la Universidad de Tres de Febrero.

Dependerá de Argentina mantener una relación con ambas potencias. “Nuestro país puede ajustar su estrategia diplomática y mantener un delicado equilibrio entre ambos poderes a fin de, maximizar ventajas derivadas de una intensa relación comercial y financiera con China, al mismo tiempo que coopera con Estados Unidos en asuntos regionales críticos sobre defensa y seguridad regional, apoya sus demandas de mayor presión internacional sobre el régimen venezolano y colabore con Washington en la contención de la proyección china hacia el Cono Sur”, concluyó el especialista.

El mal trago del viernes se disipó con la rúbrica de los entendimientos de ayer entre Jinping y Macri pero enfrió por el momento un aterrizaje chino de mayor magnitud. La incertidumbre actual gira en torno sobre hasta adonde se le abrirá la puerta (y se podrá) a la segunda economía más grande del mundo.

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