13 de enero 2006 - 00:00

Brillaba el sol y cayó un chaparrón

Brillaba el sol y cayó un chaparrón
Como en el escenario exterior actual, solamente los inversores que estén provistos de un paraguas virtual pueden transitar por este enero de clima insólito.

Detrás del intenso día soleado, con franca suba de precios y volumen, existía bastante presunción de poder gozar de alguna continuidad y el ambiente se perfiló para concretarlo. El Merval aprovechó el impulso de un cierre del miércoles en coincidencia con su máxima altura y partiendo de 1.649 le pudo sumar diez puntos hasta coronar con el máximo intradiario de 1.659. Pero de allí no pudo seguir evolucionando y -en cambiose abrió una zona de pendiente que lo hizo deslizar a los 1.635 puntos, con 24 puntos por debajo del máximo y perforando el cierre anterior. Sobre el final, nada más que un leve reacomodamiento, fijándose la marca definitiva de 1.638.

• Las razones


El sol comenzó a cubrirse de nubes a partir de una detención drástica de las órdenes compradoras. Y se produjo un escalonamiento bajista sin gradualismo, como para retroceder de los 80 millones de pesos del miércoles a solamente 53 millones de pesos de efectivo ayer.

Demasiado rebaje de ritmo, justamente cuando se hubiera precisado repetir -y hasta ampliar-lo anterior, para asimilar las tomas de utilidad. En relación con ello, la sacó barata la columna de precios ponderados. Porque el Merval solamente se anotó con pérdida de 0,70 por ciento, un mal menor frente al violento corte de abastecimiento.

Galicia
cayó algo más de 1 por ciento, Acíndar rozó 2% de merma, la menos perjudicada resultó Petrobras -con 0,25 por ciento-, entre las que definen la rueda. Siderar no se dio por enterada, quedando como emblema alcista y 2,7 por ciento.

Las dos ruedas que finalizan el período vuelven a estar con pronóstico inestable: a partir del desconcertado curso de un fluir de órdenes o el corte de las mismas.

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