Desde el sábado, la Argentina dejó de exportar energía eléctrica a Brasil porque las lluvias del último mes favorecieron la hidraulicidad en las represas del país vecino y éste ya no requiere importar electricidad. El hecho formaba parte del pronóstico del gobierno de Kirchner: según había estimado la Secretaría de Energía, Brasil necesitaría comprar electricidad hasta mediados de mayo, y a partir de esa fecha se daría el proceso inverso por el cual nuestro país sería el importador. Sin embargo, las lluvias también fueron muy beneficiosas para las represas argentinas y no hace falta comprar energía a Brasil. Esta es más cara que la producida localmente, porque se vende al precio de generar con combustible líquido que tiene el costo más alto. A ese valor, nuestro país importó energía el invierno pasado y también se la exportó a Brasil en los últimos dos meses.
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Según los datos que se manejan en Cammesa, la empresa mixta en la que se realizan las transacciones del mercado eléctrico, las represas de Yacyretá y Salto Grande están produciendo casi en sus máximos históricos y se constituyeron en la base del despacho de energía, mientras también es abundante el agua en las represas del Comahue, con las que se atiende la demanda en el horario pico del consumo entre 18 y 22 horas.
De este modo, la oferta eléctrica no se encuentra acotada como ocurría en la misma época del año pasado, e incluso las fuertes nevadas ya registradas en el Sur permiten prever desde ahora que habrá agua en el Comahue para primavera y verano.
A esto se suma que la temperatura media en mayo fue moderada, exceptuando algunos días de frío intenso a mediados de mes. Con clima benigno, el consumo de gas en los hogares se limita y quedan más excedentes para las centrales que funcionan a gas y para la industria que contrata servicio interrumpible. De todas formas, en fuentes oficiales se asegura que luego de que termine de utilizarse el fueloil comprado a Repsol YPF y a Glencore, empezará a ingresarese combustible desde Venezuela, aunque todavía ni siquiera se llegó a un acuerdo con PDVSA, la empresa petrolera estatal de ese país, sobre el arbitraje al que se someterá el diferendo que se estima rondaría 13 millones de dólares, por las compras que efectuó nuestro país el año pasado.
• Sin aval
En apariencia, PDVSA se habría negado a acudir al arbitraje previsto en el contrato, y la salida propuesta por el ministro de Planificación, Julio De Vido, no contó con el aval de Cammesa, en la que participan las empresas privadas junto con la Secretaría de Energía.
Según una resolución oficial, Cammesa debe ahora estudiar alternativas para presentar a Petróleos de Venezuela, pero entretanto se renovarían los envíos de fueloil si éstos resultan necesarios, hacia julio. Desde el sector privado, se afirma que el clima le está dando al gobierno una gran ayuda, sólo prevista como un escenario excepcional en los pronósticos previos. Por eso, los reclamos de industriales se plantean con respecto al invierno de 2006, debido al aumento de la demanda por el crecimiento económico y a la posibilidad de que haya sequía.
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