La sensación que dejó el martes a la noche el anuncio de que Microsoft demoraba una vez más el lanzamiento de su nuevo sistema operativo (puede decirse que las fallas de " seguridad" han retrasado en más de un año su aparición) fue mala. Es que dejando de lado que se trata de la cuarta empresa del mercado en cuanto a su valor de mercado (unos años atrás supo ser la primera, y con la merma de mas de 2% que tuvo ayer ha retrocedido aun más), el "derrame" de una noticia de este tipo sobre el sector de computadoras personales, fabricantes de chips, e incluso otros proveedores de software, es por decir lo menos: "muy vasto". Afortunadamente esto terminó no significando demasiado (la apuesta más fuerte de la firma está hoy en el tema de los juegos y la interconectividad hogareña) y de la mano de los anuncios más que favorables de ganancias de Morgan Stanley, Niké y FedEx , junto con el anuncio de un acuerdo judicial entre Bristol-Myers y Squibb y el convenio entre GM/ Delphi y los gremios (curiosamente, la estrella del Dow fue Caterpillar) por un lado, y por el otro de la recuperación de los bonos del Tesoro y cierta calma en el frente petrolero (el barril retrocedió a u$s 61,77 por barril), sobrevino una ola alcista que permitió a las blue chips moverse del lado ganador durante toda la jornada. Así al sonar la campana de cierre el Promedio Industrial quedaba cerca de los máximos, en 11.317,43 puntos, ganando 0,73%. Cuando el mercado se mueve como ayer al compás de las noticias empresariales, suele dejar una agradable sensación, que sino resultó mejor fue porque el volumen negociado en el NYSE no llegó a los 1.500 millones de papeles.
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