27 de septiembre 2002 - 00:00

Bueno: comerciantes se animan a financiar en cuotas sin interés

La estabilidad del dólar y la baja paulatina de la inflación permitió a comerciantes, mayoristas y proveedores volver a una tímida financiación utilizando mecanismos poco convencionales. La novedad es que ninguna de las cuotas incluye tasas de interés y sí en cambio cláusulas «de palabra» y escritas para ajustar por inflación en caso de que los precios se disparen.

Por ahora, el plazo máximo para finalizar un pago ronda los 3 meses
. En ese período, la compra debe terminar de abonarse de cualquier forma, en 2, 3, 6 y hasta 12 cuotas (en este último caso, semanales). Se trata de la aceptación de cheques escalonados, consignaciones, señas extendidas, acopio y sucesivos pagos en efectivo a través de cuentas corrientes y personales.

La idea es poder reponer stock necesario y vender, ofreciendo a los clientes la mayor cantidad de medios de pago. Desde la devaluación, la única financiación que funcionó, incluyó tasas efectivas anuales promedio de 150%, por ejemplo, en electrodomésticos. Esto, no sólo no reactivó el sector sino que causó aún más depresión en las ventas. Las tarjetas de crédito que volvieron a las cuotas, no significan tampoco una solución debido al interés.

Entonces, para reactivar, los comerciantes se animan a vender en cuotas sin interés. Los siguientes son algunos de los nuevos mecanismos para reemplazar la financiación de la convertibilidad que detectó Ambito Financiero:

CHEQUES ESCALONADOS
(CLIENTES HABITUALES)

Se utiliza en compras al por mayor y minoristas a partir de determinados montos. Se trata de la entrega de sucesivos cheques diferidos a cancelar semanalmente, mensualmente (máximo de 3) o quincenalmente. Entre las partes se acuerda por escrito o verbal-mente el abono de un plus en caso de que los precios varíen entre el día de la compra y la cancelación del pago. Si efectivamente se produjo una variación, se cobra en efectivo o con otro cheque la diferencia y se le extiende al comprador una nota de débito.

«Aumentó muchísimo el pago con cheques diferidos escalonados. En el último trimestre entre 35% y 40%. Es una solución para el comerciante porque puede entregarlo inmediatamente para cancelar otros pagos», indicó Ricardo Díaz, presidente de la Federación Argentina de Comercio en Artefactos para el Hogar.

CHEQUES ESCALONADOS
(NUEVOS CLIENTES)


No todos los proveedores y comerciantes aceptan el pago con cheques diferidos cuando se trata de nuevos clientes. Pero, quienes lo hacen, entregan la mercadería con cierto «delay» desde que se reciben los cheques. Es decir, la mercadería que se compra «en cuotas» mediante sucesivos cheques, sólo se entrega en partes, a medida que esos cheques se van acreditando. «Cuando se trata de clientes con los que no mantenemos una relación comercial fluida, esperamos la acreditación de los cheques. En general, el uso de cheques aumentó 30%», explicó Juan Leiva, joyero.

Osvaldo Cornide
(CAME) advirtió que «efectivamente se están utilizando los cheques escalonados. Hay que tener cuidado porque desde que cambió la legislación, si un cheque no tiene fondos, se cancela la cuenta en un sólo banco. Eso no afecta al que lo entregó, porque puede abrir otra cuenta en cualquier entidad, pero sí al comerciante que lo recibió».

CONSIGNACION DE MERCADERIA


Este mecanismo se utilizó con frecuencia para la venta de libros. Ahora, se readaptó para ofrecer al comerciante una encubierta manera de autofinanciarse. Se trata de un acuerdo entre un fabricante o proveedor y el comercio. Se entrega una cierta cantidad de mercadería que se va indexando al ritmo del dólar. Se liquida sólo lo vendido y lo demás, puede devolverse. «Se están dando algunos mecanismos de financiación que ya existían en otros rubros. La consignación que existía para los libros, ahora se extendió a la indumentaria y la música», explicó Gerardo Gari, presidente de la Cámara Argentina de Comercios de Artículos Fonográficos.

ACOPIO


Es la financiación del sector de la construcción. La constante inflación en los insumos y la falta de crédito impulsaron la vuelta del «acopio» --desapa-recido desde 1989-. El acopio es la compra del material necesario para terminar parte de una obra que no se retira del comercio hasta tanto sea necesario. Sirve para congelar precios ya que la materia prima para construir aumenta constantemente -lleva acumulado un promedio de subas de 60%-y se hace difícil a las constructoras calcular los presupuestos. De esta manera, el acopio es considerado una suerte de «ahorro» para los compradores y un «pago por adelantado» a los corralones y firmas dedicadas a la venta. «Se está trabajando mucho el acopio. Ya nos habíamos olvidado. Hacía 10 años que nadie nos pedía acopiar. Las ventas están desplomadas, pero están queriendo levantar un poco», explicó Juan Marchitelli, de Materiales BM.

SEÑAS EXTENDIDAS PARA MINORISTAS Y PROVEEDORES


Son una especie de «plan de ahorro previo». Los minoristas guardan mercadería a un cliente hasta 6 semanas y exigen pagos semanales fijos por los que entregan a cambio una nota de crédito al cliente. Esto mismo funciona para pagos a mayoristas y proveedores, pero con la indexación correspondiente al mercado cambiario. «En alta costura, por ejemplo, se pasa un presupuesto en dó-lares directamente. 50% son los insumos y debe darse como seña. El resto queda congelado», explicó Lita Calvi-ño, presidente de la Cámara de la Moda.

CUENTAS CORRIENTES Y PERSONALES


Se utilizan en casi todos los rubros comerciales. Se habilitan cuando los clientes son habituales. Permite el retiro de mercadería sin pagar o pagan-do una seña aproximada de 15% sobre el total comprado.

Se puede pagar de cualquier forma hasta 60 días como máximo. En la mayoría de los casos, el plazo no supera los 30 días. No se cobra interés aunque el precio de la mercadería es indexable a la fecha de la cancelación del pago. No se entrega factura hasta que no se complete la operación.

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