15 de junio 2001 - 00:00

Bullrich: gremios usan el diálogo para no avanzar

Bullrich: gremios usan el diálogo para no avanzar
Con el llamado a las nuevas paritarias y la posibilidad de negociar entre empresarios y trabajadores de una misma compañía, región o sector sin intervención del gremio nacional, Patricia Bullrich concretó la reforma laboral aprobada el año pasado. Según la ministra de Trabajo esta medida y toda la batería de controles contra el manejo de los sindicatos no es político, sino que es «otro capítulo necesario de la ley de competitividad que impulsa el gobierno».

A horas de haber intervenido en la reunión anual de la Organización Mundial del Trabajo (OIT) en Ginebra, Patricia Bullrich dialogó con Ambito Financiero.

«Todas las medidas que estamos lanzando fueron pedidas por la OIT y casi todas consensuadas en su momento con los sindicatos y los representantes de los empresarios; con lo cual nadie puede pensar que con esto estamos haciendo política», comenzó el diálogo la ministra.

Periodista: Se dice que lo que usted busca es que se multipliquen los sindicatos para negociar las nuevas convenciones colectivas.


Patricia Bullrich:
También es falso. La personería gremial está avalada y amparada por la Ley de Asociaciones Sindicales y no pensamos modificarla. Lo que nosotros avalamos, porque es lo que dice la ley de reforma laboral, es que un grupo de representantes de una empresa o región tenga la posibilidad de negociar sus condiciones de trabajo.

P.: Precisamente ése es el punto que critican los sindicatos.


P.B.:
Nunca estuvieron de acuerdo, pero nosotros les avisamos que lo íbamos a hacer y aparentemente no nos creyeron. Ahora simplemente estamos cumpliendo lo que dice la ley.

P.: ¿No cree que el hecho de que no se necesite el aval del sindicato nacional provocará, como ya adelantaron los sindicatos, una avalancha de presentaciones judiciales en contra?


P.B.:
En esto no hay grises. La ley avala perfectamente que el ámbito de negociación menor prevalece sobre el convenio mayor. Eso es lo revolucionario de esta ley.

P.: ¿Por qué no se insistió con el diálogo al lanzar las nuevas paritarias?


P.B.:
Si algo no se le puede criticar a este ministerio es el haber propiciado el diálogo. Lo que pasa es que una cosa es buscar la negociación y otra es que se tome el diálogo permanente para no negociar y no avanzar.

P.: La ley de reforma laboral tiene casi un año de antigüedad. Más allá de los problemas políticos que existieron. ¿Por qué el gobierno eligió este momento para lanzar las nuevas paritarias?


P.B.:
Porque el tiempo máximo de negociación de los nuevos convenios es de dos años y la ley de competitividad necesita que este instrumento laboral esté disponible lo antes posible. Sería imperdonable que en medio de una recesión, si estamos apoyando a un sector con rebaja de impuestos para que se pueda desarrollar rápido y ayude a la Argentina a crecer; los empresarios no puedan hacerlo porque la inflexibilidad laboral no se lo permite. Es imprescindible la descentralización de las negociaciones.

P.: ¿Quiere decir que la situación se aceleró a partir de que Domingo Cavallo está en Economía?


P.B.:
No doy nombres, pero ahora estamos hablando de productividad y cómo poder bajar impuestos distorsivos y no del ajuste permanente. Tenemos que tener en claro que sin reactivación, el mejor convenio colectivo no sirve.

P.: En su ministerio dicen que los gremios más combativos tienen convenios menos rígidos que el resto.


P.B.:
Algo de eso hay. Le doy un ejemplo. Hugo Moyano tiene la representación de los trabajadores de los correos privados, y por sus condiciones laborales pactadas ganan menos y tienen peores condiciones que los del Correo Argentino, hoy privatizados.

P.: En algún momento al comienzo del gobierno de Fernando de la Rúa se analizaba la posibilidad de discutir de lleno la ley de asociaciones sindicales. ¿Es un proyecto descartado?


P.B.:
Creemos que la discusión debe darse en otro sentido. Hay que avanzar en la discusión sobre cómo podemos dar más democracia y transparencia al manejo de los sindicatos y mejores mecanismos de representación. Hoy sólo 18,8% de los trabajadores de empresas de más de 25 empleados se siente representado por su sindicato. Eso es lo que debemos cambiar.

P.: ¿El gobierno avanzará en la eliminación del sistema de sindicato único por empresa?


P.B.:
Pensar eso sería un tremendo error. Tener 10 o 12 sindicatos en una sola empresa o actividad complica más la posibilidad de llegar a acuerdos por la sobrerrepresentación gremial. Fíjese el caso de Aerolíneas Argentinas donde hay 7 sindicatos que no pueden ponerse de acuerdo.

P.: ¿Qué medidas concretas impulsará con los sindicatos?


P.B.:
Le adelanto dos. Las elecciones de los representantes se podrán concretar sólo en los últimos seis meses antes de la renovación de un mandato. Esto es para que los sindicalistas se dediquen a atender a sus representados y no a hacer política interna permanente. Habrá también una resolución por la cual se determinará la obligación de contar con los votos positivos con un número importante de delegados por actividad en una asamblea para que un paro no sea declarado ilegal.

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