La secretaría de PyMES del Ministerio de Economía intentará lanzar un programa para las pequeñas y medianas empresas agropecuarias median-te la industrialización de granos. El objetivo es mejorar la rentabilidad del sector mediante el agregado de valor de los commodities, con el supuesto de que impactaría en el valor final de la producción. La idea fue lanzada ayer en Santa Fe por Enrique Martínez, secretario de PyMes, quien dijo poder evitar, de esta forma, «que el flete a puerto se quede con la rentabilidad del productor agropecuario».
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Martínez, le admitió a Ambito Financiero que analizarán con la Federación de Acopiadores, el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) la posibilidad de impulsar la industrialización, en primera instancia, de maíz, y luego de trigo. «En Estados Unidos se industrializa 75% de la cosecha mien-tras en la Argentina la industrialización apenas llega a 35%/ 40%», decía Martínez. Lo que no decía el funcionario es que la Argentina produce 15-16 millones de toneladas y Estados Unidos 355 millones de toneladas, situación que le permite al país del norte exportar 56 millones/t y volcar 198 millones de t al mercado interno para insumo de feed-lots, del sector avícola y porcino.
En la Argentina, los mayores demandantes de maíz local son los europeos que buscan las cualidades sanitarias y de origen del producto. Y los europeos quieren commodities y no producto industrializado.
La idea oficial, sin embargo, mezcla también industrialización, valor agregado y calidad. «Si se impulsa la clasificación se logrará mejor calidad. Pero primero hay que definir qué se quiere producir», decía Martí-nez, quien parecía descubrir el problema que ya está en debate desde hace 5 años en el sector agropecuario. De hecho, ya desde el Estado se impulsó, la creación de cereales diferenciados --se creó, por caso, el Trigo Plataaunque los intentos fracasaron por los problemas climáticos que impedían alcanzar buenas calidades en el producto. Otras veces, cuando se alcanzaba calidad, los productores no lograban colocar a buen precio su grano aunque desde la industria se insiste en la necesidad de lograr mejores cualidades para el producto.
De hecho, se sabe que la mejor calidad debe ser reconocida por el mercado aunque esto no ocurre en algunas ocasiones. La idea resurgida ahora, desde el organismo de las PyMEs tiende, a mejorar el precio del producto.
Creen que la producción de maíz valdría u$s 500 millones más si se logra aumentar la demanda de la industria.
No obstante, no fue aclarado cómo se insertarán los pequeños productores en este esquema industrial: no se saben qué fondos y qué estructura permitirá aumentar la demanda de maíz industrializado ya que dicho sector gira al compás de otros que no generan hoy mayor actividad.