El secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, convocó a los bancos públicos para armar un frente común que permita liberar el camino para la flexibilización del «corralito» que propuso el Ministerio de Economía.
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Ayer por la noche, en una reunión que no estaba agendada con antelación, se encontraron los presidentes de los tres principales bancos públicos: Horacio Pericoli (Banco Nación), Ricardo Gutiérrez (Banco de la Provincia de Buenos Aires) y Roberto Feletti (Banco Ciudad).
De esta forma se busca vencer lentamente la resistencia que de entrada mostraron los banqueros, que prefieren un plan BONEX compulsivo para todos los depósitos reprogramados. También el Banco Central y el FMI pusieron reparos a la flexibilización del «corralito» que se está elaborando por temor a la emisión monetaria que demandaría dicha decisión. «Nielsen nos pidió que busquemos darle fluidez al mercado de pesos para que reaparezca el crédito», señaló escuetamente uno de los banqueros presentes.
En los próximos días, Nielsen continuará con esta serie de reuniones con distintos grupos de banqueros para «ablandar posiciones, que hasta ahora parecen irreductibles».
En resumen, la negativa de los bancos sobre el proyecto para flexibilizar las reglas del «corralito» está centrada en los siguientes puntos:
• No soluciona el problema de fondo, que es terminar con el «corralito»: sería muy riesgoso aumentar los retiros de efectivo más allá de lo vigente en la actualidad: $ 1.200 por mes en el caso de las cajas de ahorro comunes. Las cuentas salarios, hoy liberadas, también podrían tener límites para las extracciones. Además, se dejaría abierta la posibilidad de mantener el depósito reprogramado hasta setiembre de 2005. De esta forma, se prolonga mucho más la agonía del «corralito», cuando se quería avanzar con su liberación lo antes posible.
• Obliga a una fuerte emisión de liquidez: con más dine-ro a la vista, el Central tendría que salir a socorrer a los bancos que pierdan mayor cantidad de depósitos por causa del «vuelo hacia la calidad». Lo haría en forma de redescuentos, lo que requiere un fuerte aumento de la emisión monetaria. A su vez, el incremento en la cantidad de di-nero presionaría el tipo de cambio y la inflación. • Se demora la compensación con bonos a los bancos: las entidades todavía no recibieron los bonos de compensación por la pesificación asimétrica que se aplicó a principios de año. Los bancos recibieron una mala noticia ayer por parte del secretario de Política Económica, Enrique Devoto, quien confirmó que no habrá compensación por la eliminación del CER (ajuste por inflación) en una parte de la cartera bancaria. • Imposibilidad de captar nuevos depósitos: las demoras para levantar el «corralito» juegan en contra de las escasas posibilidades de marketing que les queda a los bancos. Por lo tanto, cuanto más se prolonguen las restricciones, más complicado será normalizar la situación del sistema financiero y recuperar una mínima captación de depósitos.
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