El adicional de $ 130 por enero y febrero y de $ 150 a abonar entre marzo y junio serán la base a través de la cual Daer y la CGT propiciarán la creación de un «salario conformado». Se reviven experiencias ocurridas después de los aumentos fijos dispuestos en la época de Martínez de Hoz y en el gobierno de Alfonsín, curiosamente amparados por una ley dictada durante la gestión de Videla (Ley 21.307).
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En una conferencia dictada por el Prof. Juan Carlos Fernández Madrid, invitado por el Ministerio de Trabajo, donde estaba presente la cúpula de la CGT, el camarista criticó «el curioso aumento salarial dispuesto por decreto» en el sentido de que no parecía de acuerdo con la naturaleza no remunerativa de la prestación.
De hecho, él lidera la opinión en el sentido de que estas prestaciones integran la remuneración. Si bien el tema puede llegar a resolverse en la Corte Suprema cuando la suma fija sea parte de la historia, lo cierto es que existen contingencias económicas en perjuicio de las empresas.
Si la suma fuera calificada como parte de la remuneración, no sólo sería base de cálculo de prestaciones tales como las licencias, el preaviso o la indemnización por despido, sino que además estaría sujeto a todas las cargas sociales (conforme a los decretos sólo paga dos cargas) e impuestos.
En definitiva, frente a estas acechanzas la CGT piensa «limpiar» el pasado, a través de un mecanismo intermedio, que no implica transformar la suma fija en remunerativa y trasladarlo a los básicos, que crearía un sobrecosto superior a 100% de lo que actualmente se debe pagar, sino mediante un mecanismo intermedio consistente en elaborar «por consenso» un salario conformado que seguramente llevará éste u otro nombre, y que supla la imposibilidad de corregir el salario mínimo vital y móvil, clavado en la suma de $ 200 mensuales.
Si bien los máximos dirigentes cegetistas no están de acuerdo en el «cómo» de este nuevo salario mínimo convencional revivido por Rodolfo Daer, todos aceptan de buen grado la iniciativa que tendría un triple efecto positivo. Sería bien visto por los trabajadores, que observarían alguna mejora en su salario. Tendría un efecto positivo para las entidades gremiales porque aumentaría la base salarial sobre las que se tributan las cargas sociales con destino a los gremios (obra social, cuota sindical y cuotas de solidaridad). Si tomamos como salario promedio el de $ 540 (sumando salario convencional promedio más suma fija no remunerativa), en torno de ese monto estaría la mejor pretensión de la CGT, aun cuando se sabe que el piso es de $ 440, tomando la media de los convenios rezagados. Por último, un salario conformado podría neutralizar las contingencias sobre la eventual discusión que exista acerca de la naturaleza jurídica de la suma fija. El «cómo» tiene la mayoría de los adeptos detrás de la idea de lograr primero una convocatoria general por parte del gobierno nacional y del Ministerio de Trabajo a paritarias con el específico propósito de discutir el «salario conformado». Luego, en cada actividad se elaboraría un salario mínimo en cada convenio, que operaría como el salario mínimo vital y móvil, es decir, no modificaría las categorías convencionales, pero todo aquel que se encuentre por debajo de la suma acordada tendría derecho a la diferencia.
•Conflictividad
Obviamente, un esquema como el planteado produce el achatamiento de las categorías inferiores y, con ello, el comienzo de la conflictividad para que se respeten las diferencias entre categorías. Un grupo minoritario pero influyente de la CGT tuvo la luminosa idea de que el salario conformado surja de un acuerdo marco de nivel nacional, para cubrir a aquellas actividades o gremios que se encuentran muy débiles frente a la negociación por actividad que se propicia.
En cualquier caso, parece que en febrero Daer y el plenario de la CGT lanzarían la iniciativa, para que en marzo se convoque a paritarias y en abril se conozcan los primeros acuerdos sobre el tan mentado salario conformado, que inicia la puja distributiva de los ingresos del año 2003.
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