Canje: temen que cambio en CAC perjudique a emergentes

Economía

Menos los interesados, el resto sigue de cerca cómo serán las cláusulas de los nuevos bonos. Un retroceso podría complicar los futuros canjes.

Más allá de la pandemia, el canje de la deuda no acapara la atención de los mercados internacionales como en 2005, no solo por su menor magnitud sino también porque existe cierto cansancio con el recurrente caso argentino. Sin embargo, hay algunas claves que sí captan el interés de la comunidad financiera internacional y no pasan solo por el porcentaje de quita final.

Quienes monitorean los procesos de reestructuración soberanos están haciendo hincapié en el destino de las ya famosas Cláusula de Acción Colectiva (CAC) que fueran aggiornadas, o mejoradas en 2014 según los expertos. Días atrás Mark Sobel señalaba con referencia a las CAC involucradas en el canje argentino, en una nota en OMFIF (Official Monetary and Financial Institutions Forum), que “cualquier debilitamiento del nuevo estándard global podría perjudicar a otros mercados emergentes que usan las CAC mejoradas para lograr reestructuraciones soberanas más ordenadas y predecibles”. “Eso podría inyectar una mayor incertidumbre y litigios en el marco de reestructuraciones de deuda soberana, precisamente cuando se necesita más orden porque la crisis del coronavirus podría empujar a muchos países a endeudamientos insostenibles”, advertía.

Quién lo afirma no solo es presidente del OMFIF en EE.UU., entidad que nuclea a un notorio grupo de expertos independientes con equipos en Londres, Singapur y EE.UU., sino que tiene una trayectoria de cuatro décadas en el Tesoro de EE.UU., lideró la diplomacia financiera internacional durante dos décadas (representó a EE.UU. en la junta ejecutiva del FMI, G-20 y G-7, etc.); y quizás, lo más relevante para el caso, presidió el grupo internacional de expertos en deuda soberana que desarrollaron, precisamente, las CAC mejoradas para las reestructuraciones soberanas. O sea, no hay duda de que es una palabra autorizada en este tema. Claro que siempre hay intereses cruzados, pero lo cierto es que desde un punto de vista técnico Sobel clama por la protección de esta “innovación”.

Hay que recordar que las CAC se gestaron bajo la jefatura de Anne Krueger en el FMI en 2002 con el objetivo declarado de concentrar poder en una mayoría de bonistas para que tengan la autoridad para imponer una reestructuración al resto de los acreedores y países deudores e impedir el bloqueo de negociaciones en casos de emisiones de bonos individuales.

Pero en 2014 la comunidad internacional adoptó las “CAC mejoradas”. Según explica este experto, el nuevo estándar para los contratos de bonos soberanos de derecho extranjero ofrecía la posibilidad de mejorar el orden y la previsibilidad del proceso y reducir los costos para las economías emergentes con reestructuraciones desordenadas. Así brindó la posibilidad de una agregación de “miembro único” (single limb), en la cual se podría agregar un voto sobre una serie de bonos para determinar si esos bonos juntos serían reestructurados. Antes, dichos votos se hacían principalmente en función de los bonos serie por serie, lo que en algunos casos permitía al acreedor comprar una participación minoritaria en un bono y bloquear su reestructuración. El acreedor podría entonces buscar el reembolso total incluso después de que una abrumadora mayoría de acreedores haya participado en la reestructuración general. Recuerda el experto que el nuevo mecanismo se presentó en el contexto de las reestructuraciones de Grecia y Argentina. El estándar actual recibió en el respaldo del G-20 y del FMI e incluso del IIF y otras organizaciones y fueron redactadas por la ICMA (integrada por más de 600 funcionarios y ejecutivos involucrados en los mercados mundiales de capitales). De modo que la mayoría de los emisores de bonos soberanos bajo ley extranjera de mercados emergentes adoptaron esta norma. La mitad de todos estos bonos incluyen las nuevas CAC. Eso explica parte de la reticencia de los bonistas ante los términos de la primera oferta del Gobierno y el temor entre los especialistas de que se “socave” este avance normativo.

Vale recordar que la Argentina combina en el canje, bonos con CAC viejas y CAC mejoradas. El riesgo de cambiar es que algunos bonistas quieran volver a las CAC anteriores de bonos serie por serie. Lo que le permitiría a un minoritario bloquear la reestructuración de bonos individuales pensando en una mejor protección legal y quizás mayores ganancias. Por eso se espera alguna señal del G-20 ante el curioso silencio del FMI en respaldo a las CAC mejoradas.

Temas

Dejá tu comentario