En la reanudación de sus actividades habituales, la plaza financiera local experimentó una jornada caracterizada por la volatilidad, la incertidumbre y los bajos volúmenes negociados. La Bolsa cayó 2,6 por ciento mientras que los bonos registraron descensos de hasta 7 por ciento. Sin embargo, estos resultados deben ser relativizados a raíz de los escasos montos intercambiados y el desconcierto que aún reina tras los atentados perpetrados el martes en los Estados Unidos, donde las operaciones recién se reanudarán el lunes.
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Lo cierto es que las principales acciones del recinto porteño finalizaron con una baja de 2,66 por ciento, situando al índice Merval en niveles que no frecuentaba desde marzo de 1995, bajo pleno efecto tequila. El mercado comenzó en alza y al promediar la rueda revirtió su tendencia, en medio de una rueda que los operadores calificaron como «atípica». El volumen negociado reflejó la cautela imperante, apenas $ 7,7 millones y a la clausura de la rueda se contabilizaron 1 alza, 18 bajas y 5 papeles sin cambios. Entre los perdedores se destacaron Siderar (-9,57 por ciento), Acíndar (-8,93 por ciento) y Banco Suquía (-7,14 por ciento). El Merval Argentina, por su parte, descendió 2,92 por ciento. Entre los títulos públicos, el Global con vencimiento en el 2008 -el más representativo de la deuda argentina-se contrajo 4,6 por ciento, cifra similar a las pérdidas registradas por el 2018 y el 2031. Por el lado de los Brady, el FRB cayó 2,8 por ciento, el Par lo hizo en 1,9 por ciento y el Discount cedió 1,4 por ciento. Sin embargo, lo peor pasó por el BOCON PRO4, que se hundió más de 7 por ciento.
En la City, los préstamos entre bancos volvieron a estar acotados, ya que las operaciones necesitan pasar inevitablemente por Nueva York, de manera especial las que están nominadas en dólares. No obstante ello, el call entre las entidades de primera línea se pactó a 16 por ciento anual, frente a 10,50 por ciento acordado el día previo. Los bancos de menor patrimonio que salieron a demandar fondos lo hicieron a 19 por ciento y la variante en dólares, siempre a un día de plazo, cerró a 12,50 por ciento anual. Por el lado de los depósitos a plazo fijo, trascendió que los grandes inversores exigieron en muchos casos mayores rendimientos, ya que el vencimiento de las inmovilizaciones se producirá luego de las elecciones parlamentarias del 14 de octubre. Los certificados en pesos se resolvieron al 19,5 por ciento anual, mientras que el rendimiento de los depósitos en dólares se ubicó a 11,7 por ciento. Quienes optaron por destinar su dinero a caja de ahorro lograron una tasa en torno a 3 por ciento anual.
En San Pablo, el Bovespa concluyó con una marcada caída de 7,26 por ciento, de la mano de la baja en las acciones de la compañía Embraer. Entre las divisas, la moneda brasileña se apreció contra el dólar, que cerró a 2,65 reales tras una activa intervención del Banco Central.
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