16 de agosto 2001 - 00:00

Caen exportaciones, última esperanza de automotrices

La última esperanza que guardaban las automotrices para mantener las fábricas trabajando a un ritmo viable, mientras esperan el fin de la recesión argentina, comienza a esfumarse. La caída de demanda en el mercado brasileño (por problemas propios y contagio argentino) está provocando en las terminales locales una crisis mayor que la ya generada por la reducción del mercado interno. Pero esto no es lo único malo. La nueva situación obliga a las empresas a replantear su estrategia industrial.

Las suspensiones de personal implementadas por Renault y Fiat esta semana son directa consecuencia de esa situación.

Los costos más bajos y las malas perspectivas del mercado argentino motivaron que en los últimos tiempos las automotrices trasladaran lentamente su producción a Brasil, pero también volcaron cada vez más hacia ese mercado lo fabricado en la Argentina.

Durante los últimos meses del año pasado y, especialmente, en el primer semestre de 2001 las exportaciones al socio del Mercosur permitieron a las empresas aumentar su producción pese a la baja de las ventas internas.

En los primeros siete meses de 2000 se exportaron 67.800 unidades mientras que en el mismo período de este año se llegó a 102.701 vehículos. De esta manera, 65% de los 156.000 autos fabricados en el país en lo que va del año se vendieron a Brasil mientras que sólo unas 54.000 unidades nacionales (35%) se destinaron al mercado interno. Esto muestra claramente la decisión de las empresas, forzadas por el mercado, a disminuir lo máximo posible su producción en la Argentina.

Sin embargo, entre junio y julio pasado la situación cambió bruscamente. De un mes a otro las ventas a ese país cayeron 50% y los pronósticos más realistas aseguran que eso es sólo el comienzo. Por ese motivo, la mayoría de las empresas radicadas en los dos países quieren apurar la liberalización del mercado en el Mercosur para poder abastecer a toda la región desde un solo país, que, obviamente, sería Brasil.

El mercado brasileño estimado para este año rondará 1.900.000 vehículos mientras que el argentino se limitará a aproximadamente 10% de ese volumen, el nivel más bajo en 10 años.

Los problemas laborales se están agravando. En los últimos meses muchas empresas implementaron planes de suspensiones para reducir los niveles de stocks. En el caso de Renault, por ejemplo, se está discutiendo en estos días con los sindicatos extender las licencias.

Decisiones

Ahora, con la nueva realidad brasileña, en varias empresas el problema ya no pasa por reducir stocks, como se hizo en los últimos meses, y se verán enfrentadas a la necesidad de tomar otro tipo de decisiones en materia laboral.

El titular de Fiat, Cristiano Rattazzi, negó el lunes que la marca italiana deje «por ahora» de producir en el país. Pero el empresario no hizo más que poner en blanco y negro los rumores que tienen como destinatarias a varias empresas del sector.

Fiat, por ejemplo, es la empresa que mayor parte de su producción exporta a Brasil. En la planta cordobesa de Ferreyra produce únicamente el modelo Siena, del que vende a Brasil 90% de lo que fabrica. Sólo 10% de lo producido en Córdoba se vende en el mercado interno.

Pero el resto de las empresas no se queda atrás. Ford exporta 76% de lo producido; Peugeot, 65%; General Motors y Renault, alrededor de 50 por ciento.

El nivel de exportaciones sería un dato positivo si no fuese que se produce por la dramática caída del mercado interno.

En el informe de Booz Allen que las automotrices le presentaron a Domingo Cavallo, adelantado por este diario, señalaban que con un mercado interno de menos de 250.000 unidades, al menos 3 de las 10 terminales radicadas en la Argentina se irían del país. Hoy se estima que las ventas anuales se ubicarán alrededor de 200.000 vehículos.

Cuando un mes después del encuentro con el ministro se lo presentaron a la prensa, quitaron ese punto porque entendían que sería irritativo insistir en ese tema teniendo en cuenta que el gobierno había accedido a la mayoría de los reclamos de las empresas en materia de reducción de impuestos. De todas maneras, la forma de encarar esta crisis está provocando una fisura dentro de ADEFA, que irá aumentando a medida que se acerque la fecha de elección de nuevas autoridades en octubre próximo.

Lo cierto es que el estudio establecía un nivel de viabilidad para seguir operando en el país que la recesión pulverizó en los últimos meses.

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