13 de marzo 2003 - 00:00

Calificadora bajó nota para deuda

Montevideo - La calificadora de riesgo crediticio-Fitch redujo la calificación de la deuda de corto y largo plazo del Uruguay de «B» a «CCC» tanto en moneda local como en extranjera porque consideró que el país podría ingresar en default si no prospera su proyecto de canjear bonos del Tesoro en poder de grandes inversores institucionales. Si bien la medida era esperada después de los anuncios del ministro de Economía, Alejandro Atchugarry y el presidente del Banco Central, Julio de Brun, la suba del riesgo crediticio encarecerá el costo del dinero tanto para el Estado como para los privados que salgan a buscar fondos frescos al mercado internacional.

Fitch consideró que se mantiene la tendencia negativa que afecta al Uruguay desde julio de 2001, cuando comenzó la crisis bancaria argentina que se trasladó a las entidades locales que, como única estrategia frente a la gravedad de la situación por la que atraviesa el sistema financiero, han optado por planes de reducción de personal o el levantamiento liso y llano de sus sucursales en esta plaza. «El panorama negativo refleja la preocupación de que ese canje podría significar una pérdida de valor presente para los tenedores de bonos, lo que sería considerado como un incumplimiento (default)», sostuvo Fitch aunque trató de salvaguardar algunos títulos -sin especificar cuáles-que por estar en moneda local podrían ser revaluados.

• Crítica

La calificadora tuvo en cuentaque este año Uruguay deberá hacer frente a obligaciones por u$s 1.450 millones, que no podrían ser cubiertos pese al préstamo de u$s 450 millones por parte del Fondo Monetario Internacional, porque se evalúa que persiste el déficit fiscal pese a la apuesta del gobierno de Jorge Batlle de lograr superávit primario como se comprometió con el FMI.

Por eso Fitch criticó el aumento del gasto público y las pocas medidas que se han adoptado para bajarlo. Un elemento preocupante fue el dato de que las reservas del Banco Central al lunes pasado bajaron a u$s 520 millones y que el Producto Bruto Interno (PBI) continúa reduciéndose -las estimaciones para este trimestre son de 10% como ocurriera en 2002 -94 por cientoy 2001 -54 por ciento-.


Uruguay tiene una deuda externa de u$s 10.300 millones, de los cuales u$s 4.500 son con organismos multilaterales de crédito y u$s 5.800 con inversores privados. Parte de esta última, alrededor de u$s 3.000 millones aunque ese monto no fue confirmado por Atchugarry y De Brun, serían renegociados para extender sus plazos hasta 2012, ya que sus vencimientos están concentrados entre este año y 2006. Pero, además, el panorama se agrava porque el país ingresará desde el próximo año en los prolegómenos de una dura campaña electoral en la que el candidato del Encuentro Progresista-Frente Amplio, Tabaré Vázquez, aparece como el más favorecido en las encuestas mientras que la coalición entre colorados (partido del gobierno) y blancos aparece con serias fisuras, al punto que se analiza si una nueva postulación de Julio Sanguinetti podría frenar el acceso del candidato de la izquierda que ya domina Montevideo aunque el temor de los actores económicos no es sólo por una cuestión ideológica sino por la personalidad del propio Vázquez que lo aleja de otros líderes moderados de la región como el brasileño Luiz Inácio Lula Da Silva o el chileno Ricardo Lagos. Pese a este cuadro de situación el gobierno de Batlle quiere recuperar la iniciativa -es duramente criticado desde la misma coalición gubernamental-y considera que se puede lograr una reprogramación de la deuda que aliviaría la grave crisis de pagos por la que atraviesa y recuperar, paralelamente, su economía. Para ello designó a su principal economista -De Brunpara negociar con los acreedores norteamericanos y europeos y envió emisarios a Tokio para convencer a los inversores japoneses. Preventivamente pidió autorización a la Securities Exchange Commission de los Estados Unidos para emitir nuevos bonos por u$s 3.000 millones aunque fuentes del Ministerio de Economía dejaron trascender que la deuda elegida para el canje de títulos supera los u$s 5.000 millones. También desde el mismo gobierno se dijo que la reacción favorable que ayer tuvieron los bonos uruguayos en Wall Street se debe a que el mercado internacional ponderó la actitud de seguir pagando y negociando contra la decisión argentina que ya estando en default comunicó que sólo pagará 15 o 20 por ciento de su deuda. Desde Batlle hasta los operadores económicos locales se culpa a la Argentina por la crisis en Uruguay, obligando a serios esfuerzos al embajador Hernán Patiño Meyer, quien -desde las acusaciones de Batlle sobre la moralidad de los argentinos-trata de evitar que una repetición de esos exabruptos complique las relaciones diplomáticas.

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