Salvo para la estadística, nada supuso una variante de la rueda de ayer respecto de lo anterior. Apenas una leve suba del índice, lo que trajo la novedad de variar de negativo a positivo una diferencia porcentual de mínimas proporciones. Por lo demás, lo ya visto en diciembre y a partir de aquella rueda de los tres dígitos de volumen que -hasta ahora- sirvió como de sello para lo que es un mercado atractivo y con ribetes representativos. Desde ese punto, lo que siguió es casi desechable para las conclusiones y permanece la tendencia, aun la de corto plazo, encerrada en un jeroglífico que las fuerzas del mercado todavía no pueden descifrar. Si es que escasea la liquidez, si es que las carteras mayores ya están vacacionando, o el desinterés parte de un nivel del índice al que se conceptúa de «apropiado»...
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Hasta se perdió esa suave mejoría de negocios verificada el martes, cuando alcanzó a subir de la mediocridad total de los $ 40 millones, a los $ 62 millones de efectivo. Ayer, volvió a retroceder y sin llegar a los $ 50 millones, para dar marco a una suba del Merval de 0,66%. Tras tocar un mínimo de 1.543 puntos, cerró en 1.525 y el volumen participó con 7% en la torta global del día: indicativo de la muy escasa actividad que ataca, especialmente, al segmento de las acciones. Prosiguen las sombras largas, en lo que hace al fondo del mercado y apenas cambia el oleaje de superficie. Tímidamente, como olas de río, teniendo color sólo particular en algunas especies. Lánguido.
Dejá tu comentario