Canje con el Club de París
El gobierno intenta apurar un acuerdo con el Club de París, pero siempre por el camino más complejo. En lugar de resignarse y aceptar una simple auditoría con el FMI -condición sine qua non para firmar un entendimiento con países acreedores- eligió convencer a cada uno de los integrantes del Club de París de su propuesta de reestructuración. Por lo menos en las últimas horas contó con el aval de los Estados Unidos. Este viernes, Italia podría sumarse. Esgrimen en las conversaciones que se está manteniendo como antecedente a Angola, que refinanció su deuda en 2007 sin pasar por el FMI. En el mejor de los casos podría concretarse un entendimiento a fin de año. Lo que quedó descartado es que la Argentina hiciese un pago en efectivo inicial como gesto de acercamiento. Juega en contra de las negociaciones algo que el gobierno exhibe y publicita como logro de gestión: los más de u$s 50.000 millones en reservas.
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Martín Lousteau acordó
ayer con Luis Alberto
Moreno, presidente del
Banco Interamericano
de Desarrollo (BID),
nuevas líneas de crédito
por u$s 120 millones para
obras de infraestructura
en aguas y saneamiento.
El principal escollo para la reestructuración de esta deuda que permanece en default desde fines de 2001 es el rol del FMI. La Argentina se niega a volver a ser auditada por el organismo, pero los estatutos del Club de París no admiten que se avance sin el monitoreo del Fondo. Hace casi dos años que se está ante esta discusión, por ahora sin mayores resultados. Otra traba pasa por la deuda en default que la Argentina mantiene con bonistas ( aquellos «holdouts» que no entraron al canje de 2005), que hacen fuerte presión tanto en Estados Unidos como en Italia y Alemania. A través de distintos medios, piden que los respectivos gobiernos no se sienten a negociar si no tienen una nueva oportunidad para entrar en el canje de deuda.
En reiteradas oportunidades hubo presiones para que la Argentina cancele el total de la deuda en efectivo, en una maniobra similar a la que llevó adelante el país para pagarle la deuda al FMI. Sin embargo, hasta el momento ese tipo de opciones fueron rechazadas.


