17 de octubre 2003 - 00:00

Cátedra de Lula ayer sobre Cómo crecer en lo económico

«Para tener una buena política social, primero hay que tener una buena política económica.» La frase de Luiz Inácio Lula Da Silva fue aplaudida ayer por empresarios en Buenos Aires. La ovación aumentó cuando dijo: «No teman a las multinacionales. Crezcan». Muchos de los que se regocijaron con su mensaje son los que le piden a Néstor Kirchner que intervenga para frenar el ingreso de productos brasileños. El presidente de Brasil asombró con su discurso práctico, que lo aleja de la izquierda vetusta, como la que existe en la Argentina. «Hay que tener crecimiento económico para poder distribuir riqueza», explicó. Se preocupó también por elogiar a los hombres de negocios porque «para crecer y distribuir riqueza hay que hacerlo desde el trabajo y de eso saben los empresarios». Tanto Lula como su ministro de Hacienda, Antonio Palocci, aclararon que el plan económico de Brasil es «sustentable» y para «crecer aun en el largo plazo». Esta frase fue analizada por los empresarios argentinos como una diferencia sustancial con la estrategia de Lavagna. Lula está refinanciando la deuda externa con nuevos títulos a tasas cada vez más bajas y ya asegura que en 2005 -algo inédito- comenzará a pagar capital. Además, acaba de hacer aprobar en Diputados una ley de quiebras que pidió el Fondo, que iguala los derechos de los acreedores privados con los del Estado y que -se estima- reducirá notablemente las tasas de interés.

«Dejen de temerles a empresas multinacionales; crezcan.» El consejo de Luiz Inácio Lula Da Silva arrancó los aplausos más fuertes del mediodía de ayer en el hotel Sheraton.

Invitado por el Grupo Brasil, Lula acudió con todo su gabinete al IV Encuentro del Mercosur. Los presentó uno por uno y con humor. Aludió que uno de sus ministros, el de Agricultura, le crea problemas con la Argentina porque dice que es «el más grande cantante de tangos».

Cuando terminó la extensa enumeración del Gabinete, que no fue aburrida por su humor, dijo: «La presentación no fue mayor porque todavía no llegaron los diputados y senadores». Después aclaró que «como no estoy en campaña electoral, no puedo olvidarme de nombrar a ninguno».

A partir de ese momento, Lula leyó un discurso que entusiasmó a los empresarios locales. Estaban Cristiano Ratazzi de Fiat; Enrique Pescarmona; Aldo Roggio; Alberto Alvarez Gaiani, titular de la UIA, disgustado por la ausencia de funcionarios del gobierno argentino; Alejandro Cartellone, Oscar Vicente y Julio Werthein, entre otros.

Lula tuvo cuidado en no dejar de lado a los empresarios en su discurso. Hubo alusiones permanentes a ellos, como si aún desconfiaran de un sindicalista que llegó al poder por partidos de izquierda. En realidad de aquel Lula de la campera y el discurso antimercado quedó muy poco.

«Crecer, crear empleos y distribuir rentas son objetivos del gobierno. Sin crecimiento económico no hay distribución de riqueza»
y esto «se logra con trabajo, algo que los empresarios conocen bien».

Jamás aludieron ni él ni su ministro de Hacienda, Antonio Palocci, el plan económico argentino. Pero los asistentes sintieron que la diferencia entre ambas estrategias quedaba marcada cada vez que hablaban de «política económica sustentable» sin la cual «no se logra crecimiento a largo plazo». «Para que haya política social, debe haber una buena política económica», fue una de las definiciones de Lula.

Pasó revista a su gestión y recordó que el riesgo-país estaba en 2.400 puntos y hoy está en menos de 600. También hizo alusión a una inflación elevada y un real demasiado devaluado. «Fue posible cambiar el país con una visión de largo plazo», explicó Lula.

• Prioridad

Dijo que la integración económica de Sudamérica debe ser la prioridad, pero «los gobiernos solos no pueden llevar adelante este proceso. Hay que lograrlo con empresarios, trabajadores y la sociedad toda».

«Necesitamos el apoyo de las empresarios, no debemos desanimarnos por las dificultades circunstanciales», apuntó en medio de los aplausos. Lula, vestido con un traje gris claro y corbata oscura, perfeccionó su discurso con anotaciones en lápiz hasta un minuto antes de pronunciarlo.

Pronosticó que Brasil y la Argentina tendrán un
«liderazgo conjunto» en la integración sudamericana, al indicar que el «primer paso» se dará con obras de infraestructura que serán cofinanciadas de las dos naciones.

«Yo tengo línea directa con Néstor Kirchner y cada ministro brasileño tiene una línea directa con su colega argentino», aseguró.

Sostuvo que la Argentina y Brasil quieren que el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), impulsada por Estados Unidos, permita una apertura «equilibrada como factor de desarrollo para todos» los países americanos.

«La Argentina y Brasil tenemos muy buenas relaciones con Estados Unidos y con la Unión Europea y queremos mantenerlas y perfeccionarlas con oportunidades verdaderas», subrayó. «Queremos ser tratados en igualdad de condiciones: no estamos pidiendo un favor sino un lugar que nos corresponde, queremos la oportunidad verdadera,
ya que se habla tanto de la liberalización de comercio y nos vienen con barreras tarifarias para impedir el acceso de nuestros productos a sus mercados», en alusión a los subsidios agropecuarios.

«Para que haya una nueva política social es preciso que haya una nueva política económica, y eso no es sencillo en un país como Brasil, donde en cada esquina grita una urgencia y en cada momento se presenta un desafío», dijo Lula.

Después, hizo alguna demagogia como cuando mencionó que el 3 de noviembre viajará a Africa del Sur, Mozambique, Angola y Namibia. Después viajará a Emiratos Arabes, Siria, Egipto y Libia y, finalmente, el 13 de enero a India.
«No voy a hablar de Brasil, sino de la potencialidad de América del Sur», dijo provocando más aplausos de los empresarios, muchos de los cuales reclaman a Kirchner por la invasión de productos brasileños.

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