3 de julio 2001 - 00:00

Cavallo desató otra guerra con economistas

Domingo Cavallo abrió un frente de combate con economistas del CEMA y de la Universidad Di Tella. Lo hizo al acusar de "traición a la Patria" a Roque Fernández, Carlos Rodríguez, Pablo Guidotti y Jorge Avila. "Hablan mal del gobierno con sus amigos del exterior", dijo el ministro de Economía. La respuesta fue inmediata. Rodríguez lo acusó de no estar "psicológicamente" en condiciones de gobernar el país. Roque Fernández sólo se manifestó en contra de devaluar y usar los dólares del Banco Central (en alusión a las últimas medidas de Cavallo).

El ministro Domingo Cavallo abrió otro frente de combate ayer al calificar de «traidores a la Patria» a los economistas Roque Fernández, Carlos Rodríguez, Pablo Guidotti y Jorge Avila. Para Cavallo, quien hace un mes calificó de «ignorante» a Roberto Alemann, los economistas se encargan de llamar al exterior para que no se inviertan fondos en la Argentina.

Según el ministro, estos economistas, a los que encasilló como «traidores a la Patria», a su criterio, «le han causado mucho daño al país». Cabe recordar que en el '89, Cavallo era el acusado de «traición a la Patria» por su hoy amigo Raúl Alfonsín, mientras Juan Sourrouille y José Luis Machinea evitaban hablar del tema. Esto porque Cavallo recomendaba a bancos norteamericanos no prestarle dinero a la Argentina. La misma postura recomendó al FMI.

Las respuestas de los economistas no se hicieron esperar y todos salieron a replicar a Cavallo con duros términos.

Carlos Rodríguez
ayer dialogó con Ambito Financiero y dijo lo siguiente:

 Cavallo nos tiene acostumbrados a los exabruptos pero en éste ultimo se le fue la mano y da la idea de que fue cuidadosamente planeado. Acusa a un conjunto de economistas académicos, algunos de los cuales participaron del gobierno anterior o no, como es el caso de Jorge Avila, o que son tanto del CEMA o de la Universidad Di Tella como Pablo Guidotti. Es peligroso porque nos acusa de delincuentes porque la «traición a la Patria» es un delito tipificado y grave.

Esto me hace acordar a la metodología de acusar a los opositores intelectuales del nacional-socialismo, digna de Goebbels, que cuando su política fracasaba, acusaba a los judíos para justificar su fracaso. A Alfonsín cuando se le iba de las manos la situación social, declaró estado de sitio y metió preso a los periodistas que lo criticaban. Este hombre no está en condiciones de gobernar psicológicamente a la Argentina. No lo digo por mí: empezó por Roberto Alemann a quien calificó de ignorante. Siguió con Guillermo Calvo, quien es el economista argentino más calificado en el extranjero. Ahora con el CEMA y el Di Tella. Son personas que defienden la economía capitalista de mercado, no está atacando a izquierdistas o nacionalistas.

Cavallo no está en condiciones de liderar un proceso de inversión en la Argentina y de recuperación de la confianza que ya tenía perdida la Alianza. Esta fracasó y ahora Cavallo fracasa. No hay más que decir.

El riesgo-país está alto porque es la medida de la probabilidad que se pague la deuda. Los inversores corrigen por el precio de los bonos la probabilidad que se pague o no la deuda. Esto denota que desde que subió Cavallo ronda los mil puntos con una tendencia hacia arriba, sin explotar pero dice que no hay más crédito para la Argentina.
Basta leer «The Financial Times» o «The Wall Street Journal» para saber lo que piensan de nosotros. Son más críticos que los que Cavallo llama traidores a la Patria.

La serie de gasto público que publica el Ministerio de Economía no es homogénea, todos los años cambia. En el '97, el primer presupuesto de Roque Fernández, se incorporaron la totalidad de gastos de la caja de asignaciones familiares que son más de mil de millones de dólares. Antes se medía el déficit de las asignaciones solamente. Lo mismo con las cajas provinciales de seguridad social. Cavallo antes de irse dejó un cronograma de traspasos. El gasto primario neto del '97 y '98 permaneció constante. En las provincias aumentó el gasto por una razón sencilla: como el país creció como nunca, creció la recaudación y la coparticipación y ya se sabe que cuando las provincias reciben plata la gastan. Echarle la culpa a Roque Fernández de que crecimos a 8% es kafkiano, es de locos.

Cavallo no hizo la convertibilidad, instrumentó órdenes de Menem. Fue lo único bueno que hizo en su vida porque ahora que vuelve al gobierno lo primero que hizo fue tomar un abanico de medidas para que la Argentina abandone la convertibilidad.
Empezó diciendo que el «súmmum» de la convertibilidad es la libre flotación. Nos anticipa que no sólo va a devaluar sino a flotar la moneda. Para Cavallo la convertibilidad no es caja de conversión sino libre flotación de la moneda. De entrada nomás permitió medidas para reservas en dólares en bonos de la deuda y después creó tipos de cambio múltiple. Uno para los que pierden plata y otro para los que ganan. Me refiero a petróleo, que dijo que no entraba porque les iba bien. Y un tipo de cambio financiero. Sólo Cavallo sabe cuántos tipos de cambio vamos a tener el año que viene.

No veo por qué la Argentina tiene que tener una prima de riesgo mayor que Uruguay.
Por lo tanto todo arriba de 260 puntos de Uruguay es fruto de la mala política de la Alianza. Esto, empezando por Machinea y siguiendo con Cavallo, no permitió que bajara sino que subiera el riesgo-país. No asignaría 300 puntos del riesgo-país a De la Rúa y el resto a Cavallo. Es el conjunto de dos años de socavar instituciones y la economía en la Argentina. Vuelvo a lo básico y esto es lo que le molesta a Cavallo: creo en la economía capitalista de mercado. Cuando estuvimos en el gobierno la oposición aliancista lo llamó piloto automático, pero gracias a eso el desempleo bajó 6 puntos y crecimos como nunca. Cuando viene la Alianza con políticas activas y con todo el poder que le daba el nuevo gobierno, Machinea, el economista de la UIA, se fundió a sí mismo. Cavallo tampoco cree en el mercado como Machinea. Pero pretende él reemplazar al mercado. Va mucho más allá que Machinea. Cavallo a través de sus planes de competitividad decide quién puede y quién no puede. Quién gana y quién pierde. Pretende reemplazar al capitalismo de mercado por su gabinete, por su persona. Está fracasando. Por eso se la agarra con los economistas de capitalismo de mercado, porque le decimos que tenemos una alternativa.

Capitalismo y mercado para nada son incompatibles con progresismo social, con redistribución del ingreso y ayuda a los pobres. En este contexto el PJ tiene las mejores perspectivas de evolucionar, no sólo de aceptar la economía de mercado como algo bueno, sino a convertirse como el partido Republicano como en EE.UU.
Y puede surgir dentro del PJ otro movimiento imitando más a la izquierda pero tirando más por el gasto social, que se preocupe porque la educación sea buena, no creando «ñoquis» en las universidades públicas de Buenos Aires. Si eso existiera yo sería de esa ala izquierda.

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