23 de septiembre 2002 - 00:00

Cerraría planta militar en Córdoba por falta de pago

La empresa norteamericana Lockheed-Martin, concesionaria de la ex Fábrica Militar de Aviones de la Fuerza Aérea situada en Córdoba, dejará el país si no prospera una negociación con el Estado. Se trata de un contrato de 230 millones de dólares por el mantenimiento de aviones de la Fuerza Aérea y la construcción de 12 aviones Pampa IA-63 que se firmó el 28 de junio de 2000 durante la gestión de Ricardo López Murphy. La incertidumbre sobre el futuro económico mantiene paralizado el proyecto de construcción de las 12 aeronaves de entrenamiento avanzado a la espera de una definición de los aportes del Estado y de la renegociación del contrato a valores que contemplen el cambio que sufrieron los números pactados por los efectos de la devaluación.

Horacio Jaunarena
ordenó a la Fuerza Aérea estudiar un plan de contingencia para el caso de que tenga que retomar el control del complejo aeronáutico industrial de Córdoba. La firma reclamó al gobierno nacional por intermedio de una carta de intención, una deuda que ronda los 60 millones de pesos por el mantenimiento y la modernización de aeronaves de la Fuerza Aérea.

•Temor

El viernes 13 de setiembre por la mañana, Jaunarena se reunió con Eduardo Duhalde y le trasladó el temor de que los ejecutivos de Lockheed-Martin decidan abandonar Córdoba si se cae el contrato con la Nación. La novedad alarmó al Presidente, no tanto por el significado económico, pues no es la única extranjera que amenaza con el exilio desde la devaluación, sino porque lo enemistaría aun más con el candidato José Manuel de la Sota: sería el afectado directo por la pérdida de empleos en el conglomerado aéreo radicado en Córdoba. Para la Fuerza Aérea el retiro del país de Lockheed significaría un retroceso en sus planes de equipamiento y adiestramiento en jets de avanzada.

El Presidente instruyó a Jaunarena para que continúe elaborando propuestas a la empresa dentro del reducido presupuesto que se debate para el año entrante, lo que es equivalente a prorrogar las pretensiones de Lock-heed-Martin para el próximo gobierno. Jaunarena y su secretario de Planeamiento, Raúl Borrás, intentan que el ministro de Economía, Roberto Lavagna, asigne 120 millones de pesos en una partida especial para atender el reclamo de la concesionaria norteamericana.

•Presión

Desde el Senado actuó otro lobby ligado a Córdoba, que se encargó de presionar a Lavagna. Rubén Martí, ex intendente radical de Córdoba, actual presidente de la Comisión de Defensa del Senado, envió una carta al ministro instando a poner al día las condiciones del contrato de Lockheed.

En el convenio, Lockheed también se comprometía a mantener 100 motores por año de aviones Mirage, Douglas A4 AR, Pucará, Pampa y Hércules. La firma norteamericana desarrolló un intenso marketing para colocar los aviones Pampa en el mercado mundial, inclusive López Murphy entonces ministro de Defensa, los promocionó en la Unión Europea. También presentó el Pampa en una licitación convocada por Colombia para adquirir 12 aviones destinados al combate contra la guerrilla.

Voceros del gobierno apuntaron que Lockheed consiguió el año pasado renovar el contrato con el Estado argentino para seguir reparando aviones de la Fuerza Aérea. Pero que es el único trabajo de envergadura hecho hasta ahora, pese a las promesas realizadas durante seis años de transformar la ex Fábrica Militar de Córdoba en un centro internacional de mantenimiento de aviones comerciales. En rigor, ése era el negocio proyectado por la contratista norteamericana pero las condiciones económicas de la región le jugaron en contra. Ahora siguen de cerca la compra de cazas F-16 (fabricados por Lockheed-Martin) para la fuerza aérea chilena, pues podrían encargarse del mantenimiento en los talleres cordobeses.

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