Cesión impositiva del Congreso preocupa
La Comisión de Presupuesto y Hacienda en Diputados no pudo aprobar ayer el proyecto que otorga al gobierno la posibilidad de fijar una carga impositiva para financiar obra pública. Pero lo hará igualmente hoy. Hubo, cuanto menos, fuerte preocupación en todos los sectores involucrados por la iniciativa que, tras una veloz aprobación del Congreso, estaría en vigencia en julio. Es que aumentará tarifas, básicamente de luz y gas, para financiar obras de infraestructura en esos sectores. Y la concesión del Congreso deja manos libres al gobierno para seleccionar todo, desde alícuotas hasta sectores por alcanzar con la nueva «categoría impositiva». Hasta el propio secretario de Energía, Daniel Cameron, confesó ayer que habrá subas de tarifas al ser convocado por los diputados. Como ocurrió con el reciente aumento del salario mínimo, el gobierno pasa a las empresas todos los costos posibles, y no hay atisbos de que, con ahorro público, financie las de por sí necesarias obras de infraestructura. Lejos se está así de alentar inversiones genuinas que permitan extender el crecimiento de la economía.
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Daniel Cameron
Pero lo más peligroso que traería esta ley, en el caso de ser aprobada, es que plantea una excepción a la Constitución Nacional, ya que el Ejecutivo tiene vedado emitir decretos modificando regímenes impositivos, salvo que el Congreso delegue expresamente esa facultad.
Según fallos anteriores de la Justicia, este tipo de impuestos afectaría el principio de universalidad de la política tributaria; ya que, salvo decisiones especiales del Congreso, las excepciones estarían prohibidas. Esto quiere decir que el Ejecutivo no puede determinar excepciones en la aplicación de un impuesto o reducciones de las alícuotas, salvo que éstas estén especialmente aprobadas por el Poder Legislativo.
Es el caso del IVA, donde, por ejemplo, la leche y algunos alimentos primarios no tributan 21% porque fueron exceptuados por una ley del Congreso.
Prácticamente no hay antecedentes en este tipo de políticas, por lo menos en la historia reciente de la Argentina. El último funcionario que intentó una iniciativa semejante fue Domingo Cavallo, cuando siendo ministro de Economía de Fernando de la Rúa pidió al Congreso la posibilidad de mover las alícuotas del IVA y de Ganancias, además de la posibilidad de implementar nuevos tributos.
Todo fue rechazado por el Congreso en ese momento, y Cavallo sólo consiguió la alternativa de mover la franja del IVA entre 18 por ciento y 21 por ciento.



