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21 de diciembre 2004 - 00:00

CGT pactó con De Vido "contracoloquio de IDEA"

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Julio De Vido

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Como ocurre con los foros antiglobalización, tipo Porto Alegre, la CGT que conducen Hugo Moyano, José Luis Lingeri y Susana Rueda quieren hacer su propio congreso de quejas, pasablemente anticapitalista. Involucraron a De Vido estos dirigentes, no sólo porque es el ministro de Néstor Kirchner al que más frecuentan. También porque el hermano de De Vido, Hugo, es el secretario de Ciencia y Técnica del gobierno, que cooperará en la organización del acontecimiento.

Si las actividades o sectores predominan según las décadas (los '70 fueron metalúrgicos, los '90 de las privatizadas, por ejemplo), el lanzamiento de Mastrocola parece completar la consagración de los plásticos: en efecto, de esa industria proviene el nuevo titular de la UIA, Héctor Méndez. Antes que el propio Moyano, este sindicalista (a quien Julio De Vido presentó el jueves pasado como «un hombre de la cultura») había ganado el corazón de Torcuato Di Tella, a quien encandiló con los valiosos archivos documentales de la CGT.



Mientras tanto, siguen las disidencias internas en la conducción de la central obrera. Se notó el día en que De Vido visitó el edificio de Azopardo 802. El programa había sido preparado con mucha antelación y por eso hubo un incidente con la secretaria Rueda, que lo tuvo como protagonista también a Mastrocola. El diálogo, en el que se trenzaron los dos rosarinos, fue insólito:

- Rueda: veo que todos los secretarios generales van a hablar, Lingeri al comienzo, Moyano al final. ¿Yo cuándo hablo?

- Mastrocola: Vos no hablás. Cuando se organizó esto estabas en Japón.

- R: ¿Pero no sabías que yo de Japón iba a volver?

- M: Nadie me dijo que ibas a volver de Japón.

- R: Si no hablo no participo. - M: Vos sabrás lo que tenés que hacer. La secretaría de Cultura la conduzco yo y me hago responsable.

El final del episodio fue, precisamente, la ausencia de Rueda. Y la aparición de otras dos mujeres en el acto de cierre, destinadas por el secretariado general a que no haya quejas por discriminación femenina. Esas dos sindicalistas fueron la representante de las modelos, Noé Ruíz, y Marina Bingiano, del sindicato de empleados de recreación.

El nuevo congreso que piensan organizar Moyano y los suyos, pretende avanzar en el proceso de oficialización del gremialismo, iniciado cuando Kirchner comenzó a recibir a la CGT, defraudado por sus amigos piqueteros, lanzados a tomar comisarías, como fue el caso de Luis D'Elía. Marzo, abril, son meses ideales para este tipo de «Coloquio»: será el momento en que comienzan a redactarse los borradores de las listas de diputados y entre el gremialismo llamarán a licitación entre Kirchner y Eduardo Duhalde para ver «quién da más». Al gobierno le servirá también la fecha: es el momento en que, supone De Vido, lo encontrará discutiendo las tarifas domiciliarias con las privatizadas. Habrá seguramente un panel sobre esto.

Claro, en su afán por integrarse al poder, como lo hicieron con Raúl Alfonsín, Carlos Menem, Fernando De la Rúa (y antes, con todos los gobiernos militares), terminarán estos sindicatos corriendo el riesgo de que los piquteros, en especial los duros, armen también su «contracoloquio». Una cadena infinita de disidencias respecto del poder, si no se quiere pensar en extorsión.

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