Avanza el 17-O con Alberto y se calienta interna en el PJ

Economía

La convocatoria reavivó algunas de las internas que subyacen en el Frente de Todos: la de la propia organización sindical con La Cámpora, por un lado, y la del sector de Luis Barrionuevo, que reniega del aprovechamiento político del kirchnerismo de una gestión de origen gremial.

Con mayor o menor componente de virtualidad la organización del acto por el Día de la Lealtad peronista, el próximo 17 de octubre en la sede de la CGT, con presencia de Alberto Fernández, continuará esta semana con el cursado de las invitaciones y el acondicionamiento de las instalaciones de la central obrera. La convocatoria reavivó algunas de las internas que subyacen en el Frente de Todos: la de la propia organización sindical con La Cámpora, por un lado, y la del sector de Luis Barrionuevo, que reniega del aprovechamiento político del kirchnerismo de una gestión de origen gremial. Carlos Acuña, uno de los cosecretarios generales, le blanqueó a este diario: “no será un homenaje a Alberto sino al peronismo”.

Como informó la semana pasada este diario la convocatoria fue desde el principio “indoors”, es decir dentro de la CGT y a puertas cerradas con la participación proyectada de Alberto Fernández y un número acotado de dirigentes del PJ. Además de las autoridades partidarias las invitaciones irán orientadas a gobernadores e intendentes, quienes en función de sus propios planes podrán acudir a la sede de Azopardo 802 o bien asistir de manera remota mediante conexiones virtuales. Los amagues de algunos dirigentes de realizar sus propias conmemoraciones callejeras en las puertas de sus sindicatos correrán por cuenta de cada uno y no tendrán el aval de la central obrera.

El acto demandará el acondicionamiento de la CGT, cerrada desde el arranque de la cuarentena, en marzo, y en particular del Salón Felipe Vallese, adonde se llevan a cabo las principales convocatorias de la organización. El escenario, adonde suelen apiñarse la treintena de miembros del Consejo Directivo en las conferencias de evaluación de paros y movilizaciones, quedará reservado en esta ocasión a un número más limitado de dirigentes y autoridades partidarias. Será esta organización la mecha que volverá a encender algunas inquinas.

En la “mesa chica” de la central obrera destacan como antecedente inmediato de una tensión siempre latente el frustrado homenaje en la legislatura bonaerense al líder metalúrgico José Ignacio Rucci, asesinado en 1973 por un comando supuestamente de Montoneros. Uno de tantos hitos que en el último medio siglo fracturó entre derecha e izquierda al peronismo. También recuerdan las varias reprimendas de Máximo Kirchner a la CGT por su rol acuerdista con el sector empresario desde que arrancó la pandemia.

Acuña, el cotitular de la CGT en representación del sector de Luis Barrionuevo, fue el dirigente que tomó el guante de aquellos reproches cuando en una reunión de la central dijo que el hijo mayor de Néstor y Cristina de Kirchner no tenía antecedentes laborales como para señalar a los referentes de la central. El mismo gremialista de los estacioneros le avisó a este diario que el acto tendrá que ver con la liturgia peronista pero en modo alguno será un homenaje a Alberto Fernández, quien le confirmó a Héctor Daer su presencia: “vamos a hacer un acto como todos los 17 de octubre para celebrar el peronismo pero no para apoyar a ningún político en particular. Es un acto para todos los peronistas”.

La tensión entre Máximo Kirchner y la CGT fue disipada por una gestión de Sergio Massa. El tigrense con su Frente Renovador fue el faro político de Acuña al momento de la formación del Frente de Todos, en una suerte de acto de desobediencia hacia Barrionuevo, quien patrocinó el espacio de Consenso Federal de Roberto Lavagna junto a su esposa, la diputada Graciela Camaño.

Ahora que la desconfianza y el resquemor mutuos parecen retornar fue La Cámpora la que salió a apaciguar. Desde ese espacio hicieron saber que aguardarán una invitación para concurrir al acto en la CGT sin ánimos belicosos. Es que además de Massa será invitada Cristina de Kirchner, cuya presencia no parece muy factible, y también el propio Máximo Kirchner. Hay que remontarse a 2008 para registrar un ingreso de la vicepresidenta al Felipe Vallese junto a Néstor Kirchner, invitados por el entonces secretario general a solas de la central y todavía aliado del kirchnerismo, Hugo Moyano.

A falta de más de dos semanas para el acto habrá más espacio para tironeos y sofocones. Es que además de las posiciones distantes políticamente de Daer y Acuña en otros grupos subsisten recelos por el modo de vínculo que Alberto Fernández eligió con la CGT. Gerardo Martínez, integrante del sector “independiente” con Andrés Rodríguez y José Luis Lingeri, es uno de los que puja por marcarle la agenda al Gobierno por fuera de la central obrera con sus lazos con movimientos sociales.

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