11 de junio 2007 - 00:00

Chávez contra Brasil: ¿desplante a Mercosur?

«Mis condolencias al pueblo brasileño, que no merece tener un Congreso que repite como loro lo que dicen los Estados Unidos

Con esta «diplomática» frase, el presidente venezolano, Hugo Chávez, salió al cruce de declaraciones de legisladores brasileños que reclamaban la reapertura del canal de televisión privado RCTV de Caracas.

La reacción de Chávez provocó después la ira de gran parte de los legisladores brasileños y ahora se complica el ingreso de Venezuela como socio pleno del Mercosur.

Pero a este malestar político se suma también ahora un conflicto económico: exportadores brasileños denuncian un default del gobierno venezolano.

  • Interrogante

  • ¿Es otra bravuconada de Chávez o un movimiento planeado?

    Por un lado, el exabrupto de Chávez provocó que fuerzas de la oposición, como el PSDB (partido del ex presidente Fernando Henrique Cardoso), y de la coalición oficialista como los Demócratas, más otros partidos se unieran y decidieran obstruir en las cámaras de diputados y de senadores la votación del protocolo que oficializa el ingreso de Venezuela al Mercosur.

    El líder del PSDB en el Senado, Arthur Virgilio confirmó el lunes pasado la decisión que ya fue tomada y no se cambiará hasta que el presidente venezolano se retracte de sus declaraciones ofensivas hechas al Congreso Nacional.

    Claro que los representantes del partido oficialista (PT) de ambas cámaras salieron a rechazar la iniciativa de la oposición de sacar a Venezuela fuera del bloque. Cabe tener en cuenta que el partido de Lula da Silva precisa de sus aliados para sacar cualquier iniciativa del Congreso.

    Los legisladores, al repudiar el cierre de RCTV, destacaron que Brasil es un país democrático, donde la libertad de prensa es uno de los pilares más sagrados. Esto dio lugar a que ahora desde varios frentes denuncien que el gobierno de Lula se precipitó en firmar el protocolo que permite el ingreso de Venezuela al Mercosur, porque ese país actualmente no respeta el requisito de la «cláusula democrática». Vale recordar que ante la amenaza de golpe, en Paraguay, Brasil, la Argentina y Uruguay dejaron claro que si se concretaba sería la expulsión del Mercosur.

  • Inoportuno

    Según el clima reinante en Brasilia, hoy por hoy Lula no conseguiría que el Congreso le apruebe el ingreso de Venezuela. El gobierno bolivariano precisa aún de la aprobación de los congresos de Paraguay y de Brasil para ingresar como miembro pleno y así tener voz y voto (la Argentina y Uruguay ya lo hicieron).

    Sin duda no ha sido el momento más oportuno para que Chávez embista contra el Congreso de Brasil, ya que la semana pasada, el Ministerio de Relaciones Exteriores envió al Poder Legislativo el documento de adhesión de Venezuela.

    Quienes monitorean el devenir del Mercosur advierten que Venezuela no está cumpliendo con el cronograma pactado con los socios del bloque para su ingreso. Todo parecereflejar que, en realidad, Venezuela tienepoco interés de ingresar al Mercosur de forma plena y sólo le importa utilizarlo mediáticamente como plataforma de su política exterior. Porque ser socio pleno del Mercosur complica el comercio exterior con su principal socio comercial, Estados Unidos, por la aplicación del arancel externo común que impone un pago de 35% para cualquier compra de terceros países.

    Por otro lado, el martes pasado, la poderosa Federación de Industriales de San Pablo (FIESP) denunció que importadores de Venezuela alegaron que el presidente Chávez retarda la autorización para que éstos adquieran dólares para cancelar las deudas por las compras a Brasil. «A fin de mayo pasado, 75 exportadores brasileños reclamaron la demora en el pago de sus exportaciones a Venezuela con atrasos que llegan a 6 meses y acumulan más de u$s 23 millones, pero hay casos de otras que esperan ya 3 años», afirma la FIESP.

    Para Carlos Cavalcanti, de la FIESP, «el monto denunciado es la punta del iceberg ya que muchas empresas no informan sus números por miedo a la competencia». El empresario estima que los atrasos superan los u$s 100 millones. Los importadores venezolanos dicen que es una maniobra de Chávez para restar credibilidad al sector privado y poder seguir con su política de nacionalización.
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