21 de octubre 2003 - 00:00

Chile: moneda común en Mercosur es inaplicable

Un funcionario del gobierno de Ricardo Lagos dio ayer la noción más exacta de lo lejos que está el Mercosur de lograr una moneda común. El responsable fue el ministro de Hacienda de Chile, Nicolás Eyzaguirre, que al no tener ningún tipo de compromiso político ni económico con los defensores del proyecto consideró ayer que esta idea es «es inaplicable»; tal como se consiguió en la Unión Europea (UE) con el euro.

Según el funcionario, «poder tener niveles de inflación, déficit fiscales comunes que harán que por sí mismas nuestras monedas tiendan a ser más estables las unas con las otras. De allí, con eso construido, podemos soñar con niveles más importantes de convergencia económica e integración comercial».

Eyzaguirre, al inaugurar el seminario «La experiencia del euro», realizado en la sede de la Comisión Económica Para América Latina y el Caribe (CEPAL), enfatizó que sólo si se avanza en remover obstáculos al comercio, se fortalece la integración económica y se construye una plataforma para las negociaciones multilaterales, se puede conducir a un medio de pago como el euro.

Subrayó que es necesario construir una plataforma regional para las negociaciones multilaterales, especialmente en el caso de la Organización Mundial de Comercio (OMC) y de la nueva arquitectura financiera internacional. Manifestó además que «si avanzamos en estos temas, avanzaremos naturalmente hacia una mayor integración económica, la que eventualmente como en el caso europeo, nos pueda conducir hacia la creación de una moneda común» y precisó que si «no fortalecemos estos aspectos, los impactos que enfrentarán nuestras economías seguirán siendo muy diferentes, lo que hace poco aconsejable suprimir las políticas monetarias independientes».

Con más realismo dijo que las posiciones fiscales son «aún frágiles en muchos de nuestros países, no tenemos capacidad para instituir un mecanismo de transferencias que financien políticas para mitigar los shocks negativos». A su juicio, la existencia de estructuras económicas y de desarrollo muy diferentes entre los diversos países hace que «de momento, los regímenes cambiarios más adecuados a cada país sean diferentes y, por lo tanto, los costos de abandonar la independencia cambiaria sean muy asimétricos entre países».

Entre los defensores de un proyecto de moneda común, se encontraban a principio de sus mandatos los presidentes de la Argentina, Néstor Kirchner, y de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva.

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