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Rosales agregó que en diciembre ambos países estarían en condiciones de firmar un acuerdo «balanceado, de mutuo beneficio, evitando agendas con temas parciales, porque han hecho bien las cosas y con anticipación estratégica».
En algún momento, y según lo reconoció la propia canciller Soledad Alvear, Chile había perdido las esperanzas de firmar un TLC con Estados Unidos este año, luego que se esperaba la aprobación de una ley especial que permite al presidente George W. Bush firmar acuerdos comerciales sin que el Parlamento pueda modificarlos. Pero el optimismo volvió a las autoridades hace un mes, cuando el Congreso estadounidense aprobó la ley de Autoridad de Promoción Comercial (TPA, en inglés), antes conocida como «Fast Track».
Chile y Estados Unidos acumulan 11 rondas de negociaciones, las que se reinician el 26 de setiembre en Atlanta, después de estar suspendidas por cerca de tres meses.
El acuerdo bilateral con Estados Unidos es prioritario para la política exterior de Chile, que tiene en este país a su primer socio comercial con un intercambio anual que bordea los 7.000 millones de dólares.
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