Desde 2001 que no se producía un derrumbe tan abrupto en el mercado. Para los ahorristas, julio dejó saldo positivo sólo para quienes estaban posicionados en oro, dólar, euros o el tradicional plazo fijo. Todo lo demás fue negativo. Las acciones, según el Merval, retrocedieron sólo 0,5%. Lo peor fue para los títulos públicos, donde la ola de ventas dejó pérdidas de más de 13%, como en los bonos en dólares surgidos del canje de la deuda. Agosto podría ser el mes de la recuperación, pero todo dependerá del alcance de la crisis que afecta hoy al mercado inmobiliario en Estados Unidos.
Después, la nada. Cayeron fuerte acciones y bonos en pesos y en dólares.
El oro, como siempre ocurre cuando hay crisis, fue refugio de los inversores. En la Argentina subió 3,50% porque además de subir el precio de la onza subió el dólar, que es la moneda en que cotiza.
El euro también fue un activo privilegiado, pero su avance como inversión se reduce, ya que se lo compra a precio vendedor y se lo vende al precio comprador. La ganancia real es de 2% cuando se le resta ese «spread». Con el dólar ocurre lo mismo, la ganancia es algo inferior a 1%.
El plazo fijo lució como lo hace siempre en las crisis. Su rédito de 0,80% lo lleva al cuarto lugar entre las mejores inversiones.
Las acciones líderes, que tuvieron ruedas brillantes, sobre el final de julio sucumbieron. Los papeles del Merval bajaron apenas 0,48%, un costo muy bajo comparado con el de los bonos.
Entre los bonos en pesos se destacó el BODEN 2008, que sólo perdió 0,82% porque es un bono que está pagando capital e intereses y es de plazo muy corto. Está pronto a vencer.
Huellas
A medida que se va alargando el plazo de vencimiento de los bonos, comienzan a verse con más nitidez las huellas del castigo.
El derrumbe de los bonos no sólo tiene como actor principal al sector inmobiliario de Estados Unidos, sino que están donde los ha llevado el INDEC y el orgullo cuando la candidata a presidente señaló que cada punto menos que baja la inflación el país se ahorra u$s 422 millones en deuda. La candidata se olvidó de decir que en el caso de los bonos del canje no es un ahorro cierto, porque operará dentro de 30 años o más cuando comiencen a vencer los títulos, porque la indexación se aplica sólo al capital, no a los intereses.
Lo cierto es que los inversores salieron de todo lo que sea riesgo argentino, aprisionados por el cambio de escenario en Estados Unidos y por el maquillaje a los índices de precios locales.
Fueron demasiados golpes que acabaron con la poca credibilidad que despierta la Argentina en el mundo. Los bonos del canje pagaron el precio más alto con bajas de dos dígitos. Los que llevaron la peor parte fueron las versiones en dólares que cotizan en Nueva York, con retrocesos de 12% en el caso de los Par y de 13,27% en los Discount.
Los cupones PBI, aunque no son influidos por las mediciones del INDEC, pagaron el costo de la crisis energética. Los inversores creen que la falta de gas y electricidad hará bajar el crecimiento proyectado. Los cupones en pesos perdieron 8,94% y en dólares, 11,15%. Cabe recordar que estos cupones en 2006 hicieron ganar a los inversores casi 170%.
Los bonos hoy tienen precios más bajos que en los años en que Roberto Lavagna era ministro de Economía. La caída fue considerable y ha dejado al gobierno sin crédito en el mercado local y en el mundo.
Lo que ocurra en agosto no sólo dependerá del sector inmobiliario norteamericano, sino de lo que decida publicar el INDEC como costo de vida de julio. Los bonos ya no están más en manos del mercado, sino de un funcionario. Y eso es grave y tiene precios altos que se están empezando a pagar.
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