La Subsecretaría de Transporte Aerocomercial decidió impedir los vuelos de LAN Argentina al aeropuerto de Miami utilizando aeronaves con matrícula chilena. La resolución representa la primera aparición pública de Ricardo Cirielli, subsecretario del área y secretario general (en uso de licencia) de APTA -el sindicato que agrupa a los técnicos aeronáuticos- desde que se desató el conflicto con Aerolíneas Argentinas que dejó al país prácticamente sin vuelos durante nueve días. Las razones de Cirielli indican que no se accedió al pedido de la empresa chilena por haber ajustado su decisión «a lo dispuesto en el Código Aeronáutico argentino con el objeto de respetar la aludida normativa y salvaguardar, además, los puestos de trabajo de los ciudadanos argentinos». La empresa había hecho una presentación en la que pedía que se la autorizara a usar aeronaves alquiladas con matrícula chilena en su ruta a Miami, «hasta obtener las certificaciones definitivas para su equipo de vuelo».
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En junio pasado, LAN Airlines (la «casa matriz») pidió autorización para volar a Miami desde Buenos Aires máquinas Boeing 737, propias. Por entonces, la FAA (la autoridad aeronáutica de Estados Unidos) mantenía el sistema aeroportuario argentino en la Categoría II, lo que impedía modificar frecuencias, tipos de aviones e incluso incorporar nuevos transportadores argentinos en las rutas con ese país.
Sin embargo, en octubre últimoesa situación se modificó, al pasar la Argentina a la Categoría I, a los ojos de la FAA, por haber mejorado su seguridad y sus sistemas de control. Ante este nuevo escenario, que le permitía operar en forma directa desde Ezeiza hasta Miami International, LAN Argentina pidió que le dejaran cubrir esa ruta con Boeing 767 alquilados, con matrícula chilena, hasta tanto las autoridades argentinas habilitaran esas aeronaves y a las tripulaciones, y las matricularan en la Argentina (con las letras LV, o «lima víctor», como se la conoce en la jerga).
• Compensación
Ese trámite puede demorar al menos seis meses, y la empresa ya había comenzado a vender pasajes a y desde Miami, confiando en que Cirielli le permitiría volar de manera provisoria a Estados Unidos bajo el sistema «wet lease» (alquiler de la máquina con el piloto y el copiloto, pero con la posibilidad de completar la tripulación con personal propio). Esto, de acuerdo con el comunicado de ayer, no sucedió. «Estamos volando vía Santiago de Chile. A los pasajeros se les da una compensación en efectivo por la molestia, y a quienes no aceptan esa compensación se les devuelve el dinero o se les endosa el pasaje con American Airlines», dijo Pablo Querol, vocero de LAN Argentina. «El plan era comenzar a volar a Miami desde Ezeiza el 1 de diciembre, pero no se pudo, a pesar de nuestras intenciones y de haber cumplido con lo que se nos pidió.»
Lo llamativo de esta decisión es que Cirielli, muy cuestionado por su rol en la huelga de su sindicato contra Aerolíneas Argentinas e incluso impedido por la Justicia de actuar en temas que tengan que ver con esa empresa por supuesta «animadversión», vuelve a la escena con una decisión que claramente favorece a su supuesto «peor enemigo». De hecho, la semana pasada, la AAA (el gremio de los auxiliares de a bordo) lo acusó de tratar de destruir la línea de bandera para favorecer justamente al grupo chileno. La resolución de ayer desmentiría por sí sola esta afirmación.
Sin embargo, cabe recordar también que APTA está en conciliación obligatoria con LAN, que vence dentro de unos diez días. Y aunque parezca difícil de creer, el conflicto allí es aún mayor que el que mantiene con Aerolíneas: el reclamo no es sólo salarial, sino que, además, todos los empleados de LAN gocen de las mismas «condiciones de trabajo» que trajeron los ex empleados de LAFSA.
Entre otras, gozan de privilegios como pasajes gratis (doce por año, confirmados), horarios diferenciales y «plus» por determinadas tareas. «Cuando tomamos esos 650 empleados, se estableció que esas condiciones no se trasladarían a quienes eran empleados de LAN antes o que fueran a ingresar después de la absorción de LAFSA, y el gobierno aceptó», dice Querol. APTA no parece estar de acuerdo, y en menos de dos semanas, la empresa chilena podría padecer una huelga parecida o peor que la sufrida por su principal competidor en el mercado argentino.
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