Clama ahora oficialista UIA por caída en la actividad económica
• Pidieron que haya medidas urgentes: estimaron que las ventas cayeron en un rango de 20% a 80% según sector. • En el interior, las ventas bajaron 23% en los comercios.
-
Crece la preocupación en Europa: consumidores disparan sus expectativas de inflación antes de la reunión del BCE
-
Privatización del Belgrano Cargas: habilitan un nuevo esquema para financiar obras
Juan Lascurain
Y si bien se trata de cifras «a ojo», tienen la confiabilidad de provenir de quienes efectivamente están al pie de la máquina. «Estos no son números INDEC; es la realidad», dijo a este diario un empresario cuyos negocios no están ligados al gobierno, y que está padeciendo las consecuencias de un interior paralizado a nivel consumo.
También muchos de ellos llegados desde las provincias aseguraban que en la Capital no se tenía conciencia de lo que había sido la jornada de protesta del lunes en el interior. «Había caravanas de siete kilómetros de tractores, marchas por todos lados. Algo van a tener que hacer para parar esto», aventuraba uno de ellos.
Estas expresiones son síntomas de lo que está sucediendo en el seno de la central fabril; como hacía mucho no sucedía, han regresado las diferencias entre dos sectores empresariales: uno el de los que más cerca están de las políticas oficiales (encabezados por el titular Juan Carlos Lascurain) y otros -sobre todo del interior-que propician una actitud menos contemplativa hacia la administración de los Kirchner.
Esto incluso podría provocar en el futuro un reacomodamiento de cara a las elecciones que se celebrarán en abril del año que viene para reemplazar a Lascurain. En la UIA coexisten dos lineamientos: «Industriales», orientada por Paolo Rocca y Luis Betnaza (Techint) y «Celeste y Blanca», inspirada por Carlos Pedro Blaquier y Federico Nicholson (Ledesma). Hasta hace poco «Industriales» era claramente la más cercana al gobierno, pero la estatización salvaje y gratis de Sidor por Hugo Chávez dejó mal parado en más de un sentido a Rocca. En sentido inverso Blaquier no sólo no tiene demasiados problemas con el precio del azúcar y del papel (sus dos negocios principales) sino que además tiene maíz subsidiado (casi gratis comparado con los valores internacionales) para su gran negocio secundario, la cría de cerdos.
El caso más complejo, quizás, es el de Miguel Acevedo, uno de los vicepresidentes de la UIA y representante de Aceitera General Deheza; la empresa -una de las mayores exportadoras de derivados de soja del país-es propiedad del senador kirchnerista Roberto Urquía, pero lo curioso es que ha sido atacado tanto desde el sector agrícola (que le achaca ser el verdadero beneficiario de las políticas oficiales) cuanto por el piquetero «K» Luis D'Elía. «Lo cierto es que tenemos la tranquera cerrada y estamos casi paralizados», se quejaba amargamente Acevedo ante sus colegas ayer.
«No es cierto que estemos divididos: estamos más unidos que nunca por la preocupación. Todos coincidimos en qué hay que hacer para salir de esto, pero el gobierno parece negarse a ver la realidad. Hay que arreglar lo mejor que se pueda con el campo y atacar todos los demás problemas: la inflación, el gasto público, los problemas financieros, las leyes de riesgos de trabajo», dijo a Ambito Financiero otro de los dirigentes que estuvieron ayer en la UIA.
De todos modos, no sería de extrañar que lo débil de la situación provoque reacomodamientos entre «Industriales» y «Celestes y Blancos»; no sería la primera vez: Arcor, que es una de las fuerza detrás de la COPAL (alimentarias) es «Industrial», a pesar de que su cámara es «Celeste y Blanca». Hoy el hombre fuerte en COPAL es Nicholson, que hace un año logró imponer como presidente a un hombre de «propia tropa», el presidente del Centro Azucarero, Jorge Zorreguieta.
Lo cierto es que la UIA parece haber dado un paso al costado en su rol espontáneo de mediador oficioso entre el campo y el gobierno. «¿De qué vamos a hablar? Ya se hizo todo lo que se pudo; un día intercedimos para que el campo levantara el paro (fue un martes) y al otro día Alberto Fernández salió con las medidas unilaterales. Hoy podríamos volver a publicar la solicitada en la que decíamos que el Acuerdo del Bicentenario no se firma sin el campo: está totalmente vigente», admitió otro de los dirigentes. «Hubo una larga serie de reuniones reservadas, sobre todo entre Juan Carlos (Lascurain) y Hugo (Miguens), pero desde el acto de Rosario eso se frenó porque ya no tenía sentido».




Dejá tu comentario