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16 de octubre 2003 - 00:00

Clave: hay que saber aprovechar la suerte

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Dos variables macro muy importantes de 2003 están muy influidas por los precios internacionales de la soja y del petróleo: tres cuartas partes del crucial superávit fiscal vienen de las retenciones a dichos productos y 80% del saldo exportador del país, variable esta última que lamentablemente no está explicada por los convenios multipolares de la Cancillería sino simplemente por los buenos precios internacionales.



Pero las personas y los países que progresan son aquellos que saben usar en su favor los momentos en que la suerte juega a favor, mucho más que aquellos que se comportan como si el destino les depara tener buena suerte de por vida.

La soja en los valores actuales permite matar varios pájaros de un tiro: el mercado cambiario abre todos los meses con oferta excedente, el productor agropecuario tienen fondos para invertir y gastar y el Estado se queda con recursos fiscales que de otra manera no tendría.

Dos frentes tradicionales de problemas (el fiscal y el cambiario) son capeados por la buena suerte. Por lo tanto ésta debiera ser aprovechada.

El primer tema siempre clave, cuando se producen estos ingresos extraordinarios es no entrar en gastos permanentes financiados con ingresos que la historia demuestra que pueden ser transitorios. Urge hacer lo que hacen países como Chile, México, Rusia (y hasta la Venezuela de Chávez) con los ingresos fiscales provenientes del cobre y el petróleo. En Chile, cada vez que el precio internacional del cobre supera un valor de referencia incluido en el presupuesto público (por ejemplo 75 centavos de dólar) los excedentes se van depositando gradual y progresivamente en el Fondo de Compensación del Cobre. El Tesoro puede utilizar dichos fondos sólo cuando los ingresos fiscales caen porque el precio internacional se ubica 4 centavos por debajo del precio de referencia.

El Fondo de Inversión para la Estabilización Macroeconómica (FIEM) en Venezuela procura que las fluctuaciones de los ingresos petroleros no afecten el equilibrio fiscal. Si bien Chávez ha echado mano de los recursos del Fondo para financiar sus desequilibrios, es indudable que también ayudó a preservar cierta tranquilidad económica y financiera. Rusia está implementando un instrumento similar.






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