Julio Cobos asumió ayer la presidencia interina de la Nación y no perdió el tiempo: tras participar en el Senado de la presentación de un libro del socialista opositor Rubén Giustiniani, el radical embistió contra el INDEC. «Indudablemente lo que se está reclamando es un método claro y transparente porque lo que queremos todos los argentinos es saber la realidad de los costos, de la pobreza y de la inflación», se quejó el ex gobernador de Mendoza ante la prensa.
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De todos modos, Cobos se cuidó de no formular declaraciones críticas contra el INDEC en su calidad de presidente interino. El jefe del Senado fustigó las mediciones del organismo minutos antes de firmar el acta de traspaso del poder que el escribano general de la Nación, Natalio Etchegaray, le acercó hasta su oficina en la Cámara alta.
Con ironía, ayer en el despacho del vicepresidente en el Senado aseguraban que «no habrá cambios de gabinete ni se le va a declarar la guerra a Georgia», mientras Cristina de Kirchner permanezca en Paraguay en la asunción presidencial del ex obispo Fernando Lugo. Tanto, que al ser consultado sobre la continuidad de Guillermo Moreno al frente de la Secretaría de Comercio Interior y su influencia en el INDEC, Cobos respondió que a «los funcionarios los designa el ministro y la Presidenta».
Pero las críticas de Cobos al INDEC se remontan al año pasado, cuando Moreno modificó el índice de inflación registrado por la provincia de Mendoza para emparejarlo con las inverosímiles cifras difundidas a nivel nacional. La medida disparó las quejas de Laura Montero, en aquel momento ministra de Economía de Cobos en la gobernación mendocina, y la presentación en el Congreso de un proyecto de ley, firmado por la ahora diputada Montero, para transparentar el funcionamiento del intervenido organismo y devolverle su autonomía.
La pelea entre el kirchnerismo y Cobos quedó nuevamente de manifiesto ayer por la tarde, durante el acto literario del Senado, cuando el legislador oficialista Daniel Filmus se levantó y se retiró del recinto cuando el vicepresidente iba a pronunciar un discurso.
El ministro de Educación durante el gobierno de Néstor Kirchner permaneció alrededor de una hora en el salón escuchando la presentación del libro de Giustiniani, pero cuando se anunció la palabra de Cobos como cierre del acto, Filmus y una colaboradora suya se levantaron de los asientos que ocupaban en la primera fila y se retiraron rápidamente del salón. Cobos también confirmó un anticipo de este diario: su rechazo a que la deuda de u$s 890 millones de la empresa Aerolíneas Argentinas sea cancelada por el Estado, tal cual propone el proyecto enviado por el Poder Ejecutivo al Congreso. «Primero se debe determinar el pasivo, y luego la responsabilidad de ello, que es de la empresa, porque llevó a cabo el servicio. El Estado no puede hacerse cargo de cada uno de los malos manejos de las empresas privadas», sostuvo Cobos.
Números
El vicepresidente, que aún no había firmado el acta de traspaso del mando presidencial, dijo que «hay que dejar que los diputados hagan todas las averiguaciones». «Estamos todos de acuerdo en que hay que preservar las fuentes de trabajo, en que hay que mejorar el sistema aerocomercial para seguir teniendo una línea de bandera. Pero lo que también queremos todos es conocer los números del pasivo y de los activos», explicó Cobos.
El vicepresidente reiteró que «la empresa (que explota el servicio de Aerolíneas) debe hacerse cargo de la deuda», al tiempo que opinó que «cuando el Estado concesiona, lo hace para que el sector privado preste un servicio mejor o igual, y si no es así, entonces el Estado debe intervenir».
No obstante, advirtió que «habrá que ver si no hubo corresponsabilidad del Estado por algún incumplimiento en la concesión, pero si no es así, entonces la responsabilidad de la deuda es de Marsans».
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