Comenzó la campaña de demonización
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Lo radiografían de arriba abajo y sólo pudieron, al menos por ahora, detectar una supuesta vinculación, comercial y lejana, con el empresario fallecido Alfredo Yabrán. « Trabajó en sus campos, arrendando», aseguran, sin demasiadas precisiones, en Balcarce 50. Lo han mandado a « caminar» (seguir) por parte de todos los servicios del Estado para armarle una carpeta.
Y, no sin intriga, dicen: «Es un misterio quién lo banca y qué busca». Dato recurrente en el planeta Kirchner: ávidos de conspiraciones y complots golpistas, quieren encontrar detrás del entrerriano una «mano negra». El radar oficial todavía no la detectó. Podrían recordar que es un productor agropecuario, actividad todavía rentable.
Como el padre de Axel, que apareció en la escena pública en abril de 2004 tras el conmocionante secuestro y asesinato de su hijo, De Angeli genera una mezcla de pánico y furia entre los funcionarios del gobierno. No pueden, y eso les molesta, «contenerlo» como hicieron con Blumberg.
El modo menos sutil de demonizarlo consiste en atribuirles a todos sus movimientos intencionalidad política. Por un lado, atizan una interna en la FAA contra Eduardo Buzzi; por otro, pronostican que en poco tiempo, De Angeli se convertirá en candidato a algo.
Por lo pronto, no lograron quebrar el frente interno de la Federación Agraria que alguna vez formó parte de universo K: Buzzi ratificó las declaraciones de De Angeli sobre los piquetes armados, aunque lo atribuyó a que «hay mucha inseguridad».
«Se pretende generar más humo. Si no viene del Delta, proviene de los tribunales», dijo el titular de la FAA.




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