Comercios chicos financian más barato que los grandes
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•Creatividad
«A partir de la crisis brutal que sufrió nuestro sector, se generaron mecanismos muy creativos para salir adelante, tanto a nivel comercial como industrial», explicó, en diálogo con Ambito Financiero, el presidente de la Cámara del Confort y del Comercio de Artefactos para el Hogar, Juan Carlos Stahlberg.
En efecto, además de las cuentas de crédito propias, los pequeños comercios se asocian para liquidar el stock de la convertibilidad que acumularon desde el año pasado.
«Me llaman otros comerciantes para ver si tengo stock de sobra. Nos intercambiamos productos para venderlos sin tener que comprar nuevos. Gracias a esto, tenemos precios que no se corresponden con el aumento del dólar», explicó Mario González, titular de Central House, ubicada en Beiró al 5300.
Una casa de electrodomésticos de San Juan al 4000 ofrece una heladera con freezer no frost a $ 1.350 en efectivo. La misma se puede comprar en 4 cuotas de $ 371.25 (30,41% anual). En Rodó, la misma heladera se puede comprar en cuotas adelantando $ 270 y luego 5 pagos de $ 270 cada pago -igual a 48,66% anual que, además, van por adelantado-. En 11 cuotas, la heladera de $ 1.350 pasa a costar $ 2.223 (entre gastos administrativos e intereses, se agrega más de 71% del valor del bien en 12 meses).
En Garbarino, la diferencia a favor de los comercios chicos es aún más grande. Un aire acondicionado común, de $ 1.929, cuesta con tarjeta propia $ 454 en 6 pagos, lo que equivale a 83,57% anual, más del doble de lo que cobra un comerciante pequeño.
•Recargo
«En barrios de varias provincias se están financiando electrodomésticos en 3 y 4 cuotas con un recargo de 10%. Las grandes casas, en cambio, tienen números poco alentadores sobre el futuro, tienen poco apoyo de los bancos y financieras. Además, tienen costos mucho más altos para funcionar», explicó a este diario Ricardo Díaz, presidente de la Federación Argentina de Comercio en Artefactos para el Hogar.
En octubre, las grandes cadenas rebajaron las tasas de interés a casi la mitad (de 110% anual a 60% anual), presionadas por la vuelta de la financiación de las tarjetas de crédito.
De marzo a noviembre, se movieron con igual tendencia que el resto de las tasas en el mercado -como, por ejemplo, la promedio para plazos fijos-, pero ahora, en diciembre, volvieron a aumentar los costos para vender en cuotas, y las demás tasas disminuyeron.
Un cliente que averiguaba precios en Frávega del barrio de Once dijo al obtener un presupuesto financiado con tarjeta de la casa: «Ahora, como viene Navidad, aprovechan para subir el interés».
Paradójicamente, la suba en el costo de los créditos se contrapone con la fuerte caída del costo para financiarse que se vivió en los últimos meses.
El interés anual por crédito Garbarino, Frávega o Rodó arrancó en marzo con tasas de 135%, que aumentaron en junio a 150%. En ese mes, podían encontrarse productos con tasas ridículas, de hasta 5.000% que se aplicaban a productos que la firma no deseaba financiar. La única tarjeta de crédito que se aceptaba era la MasterCard y costaba casi lo mismo, financiar de una u otra forma. Hoy, comprar con tarjeta de crédito implica afrontar intereses que no superan 50% anual.
Son pocos, entonces, los clientes que financian tomando créditos de las grandes cadenas, porque los comercios chicos y las tarjetas de crédito tienen intereses mucho más baratos.




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