Parte de lo que nos está sucediendo en materia económica es directamente proporcional a lo imprevisible de la aparición del coronavirus. Pero solo una parte del daño económico es resultante de la Pandemia. No se puede omitir el cuadro macroeconómico previo de la economía Argentina previo a la aparición de este virus y menos aún las distorsiones sobre un sistema económico anti-inversión, anti-producción y anti-generación de empleo.
Crónica de una "Economía Anunciada"
El plan de gobierno poscuarentena implica abordar varios ejes pendientes.
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De acuerdo al Relevamiento de Expectativas de Mercado del BCRA las consultoras estiman una caída del PBI del 12% para el 2020. Durante el segundo trimestre del año 2020 el PIB caería -16,5% con relación al primer trimestre de 2020. Respecto del Tipo de Cambio prevén un promedio de $88 por dólar en diciembre 2020 y $122,5 por dólar a fines de 2021. La inflación sería del 40,7% en 2020; 44,6 en 2021 y 35,1% en 2022. Tenemos inflación de dos dígitos para rato y una vez más bajar la inflación será un sueño aplazado de los últimos presidentes. Por su parte, el cuadro fiscal quedará muy delicado con déficit de hasta 6,7% financiado por emisión monetaria sin posibilidad de generar mal humor social con la palabra “impuestos” con caídas históricas de la recaudación y además con una presión tributaria que frena el desarrollo económico.
El cuadro macroeconómico es de los peores de nuestra historia económica. Es muy positivo contar con una Vicejefa de Gabinete con la formación y discurso técnico antipolítico de Cecilia Todesca quien afirma que las consecuencias sobre la economía de esta pandemia serán muy duras, que habrá mayor pobreza, desempleo y destrucción de empresas en el medio de una crisis inédita. No hay mejor diagnóstico que un cuadro real para sentar las bases de la toma de decisiones históricas en un momento de extrema situación económica.
Si vemos la situación de la microeconomía es para el olvido en la evolución de cada fase de la cuarentena que le siguió una mayor caída de las ventas minoristas. Marzo 2020 en Fase 1 caída del 48,7% de las ventas minorista de acuerdo a CAME. Abril 2020 Fase 2 caída histórica de 57,6 %. Mayo 2020 Fase 3 caída del 50,8 %. Junio 2020 caída del 34,8% y Julio con retorno a cuarentena estricta en FASE 1 serán otra vez números que llevará al cierre a miles de comercios, industrias que dependían de estos y fuentes de trabajo. Incluso en Fase 3 con apertura de mayor cantidad de comercios los números son delicadísimos con caída en Amba del 49,3% y en comercios no esenciales del 60,7%. El interior del país muestra que la etapa del distanciamiento social fuera del aislamiento social del AMBA tampoco es para festejar con caída del 20,3%.
Cuando vemos la situación en Consumo Masivo (alimentos, bebidas, artículos de limpieza y cuidado personal) el cuadro tampoco es mucho mejor. Frente a Fase 1 de stockeo en Marzo 2020 con crecimiento del 16,6% le siguió desaceleración del crecimiento a 9,8% en Fase 2, nueva desaceleración del 2,8% en Fase 3 primera parte en Mayo y caída del 2,8% en FASE 3 Junio 2020. Para el primer trimestre de 2020 de acuerdo al INDEC la Distribución del Ingreso en Argentina al Inicio de la Pandemia mostraba que el 70% de los Argentinos ganaba menos de $19.800 y que el 45,4% de las personas vive en Hogares donde la suma del ingreso total de todos sus miembros es menor a $46.500.-, que en muchos casos no alcanza para una Canasta Básica Total. Recordemos que estos datos son a Marzo sin la evolución del desastre económico de argentina en Pandemia en los meses sucesivos y en los años precedentes de prepandemia.
El filósofo y sociólogo francés Gilles Lipovetsky decía “Cuanto menos previsible es el futuro, más necesidad tenemos de ser móviles, maleables, reactivos, propensos al cambio permanente, supermodernos, más modernos que los modernos de la época heroica”. Nuestra clase política demostró ser lenta, ociosa y poco sensible a los daños de las leyes que sancionaron en nuestro Congreso de la Nación para llevar a que la economía se detenga, caiga y nunca más crezca. A eso se le sumaron gestiones por Decreto de Necesidad de Urgencia que gobierno tras gobierno fueron permanentemente renovados por leyes de emergencia que hicieron inviable emprender en Argentina. Decisiones trazadas a mano. Desconociendo lo que es el riesgo empresario.
El plan de gobierno Poscuarentena implica abordar varios ejes pendientes como la Reforma Judicial prometida desde el inicio de la gestión presidencial de Alberto Fernández; la Reforma Previsional suspendida la anterior fórmula y con aumentos por decreto hasta el momento; la situación de deuda por que de ser exitoso el acuerdo con los acreedores ley extranjera luego seguirán los acreedores ley argentina, Fondo Monetario Internacional y Club de París; un posible llamado a Blanqueo de Capitales pero para actividad productivo como construcción con generación de empleo y la apuesta a incentivar el consumo con un Plan Ahora 18 para compras en comercios minoristas con 3 meses de gracias lo cual permitiría que los consumidores terminen pagando su última cuota en 2022 con la expectativa de mejor situación del ingreso por parte de la población.
Deje para último punto el que debería ser el primero: la reforma tributaria. El fisco está deseoso y necesitado de recaudación. La necesidad puede ser el hereje de una reforma que debe ser histórica y heroica. Es ahora o nunca. O se piensa una reforma que genere condiciones de producción, empleo, menor pobreza y estabilidad en el tiempo o claudicamos para ser una sociedad pobre con un pésimo pasado y presente sin futuro. La mirada de la reforma tributaria debe tener 4 ejes centrales: 1- Proexportadora para garantizar la generación de divisas necesarias para hacer frente a nuestras necesidades de crecimiento y pagos, 2- Regimen impositivo simplificado extendido. La situación del mipyme será de una destrucción total tanto para comercios, prestadores de servicios o pequeños emprendimientos y es necesario un régimen simplificado a la uruguaya de hasta U$S500.000 y salir de la trampa actual donde nadie quiere ni puede crecer y cuando crece debe cerrar por que no soporta la carga tributaria, se ve impedido de reinvertir utilidades, pierde competitividad y se anula el potencial ascenso de empresarios para una mayor generación de empleos. 3- Incentivos a la contratación y empleo. Tan básico como entender que el mipyme, pequeño, mediano y grande debe tener diferentes incentivos y escalas de impositivas para la contratación de trabajadores minimizando sus riesgos. 4- Simplificación tributaria y administrativa que garantice la agilidad, simplificación y eliminación de la burocracia antirecaudadora. 5- Si la reforma tributaria tienen foco en el déficit fiscal, en la necesidad recaudatoria presente sin asumir los costos con ajustes del presupuesto público necesario en el medio de la peor crisis económica de nuestra historia los cambios no dejarán una Argentina con futuro sino respuestas a una Argentina de corto plazo como en los últimos 36 años de democracia sin contar los desastres que generaron nuestras dictaduras.
Analista Económico y Director de Focus Market





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