"Comienza una nueva etapa tras un año muy difícil" , según De la Rúa
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Convocatoria
María García Arecha y Juan Pablo Cafiero, el secretario de Finanzas, Daniel Marx, y el subsecretario de Financiamiento, Julio Dreizzen, más curiosos y hombres de prensa-se apiñaban al fresco.
Los protagonistas de ese «minigabinete» que se prolongó por más de una hora fueron Colombo, Machinea y Lopérfido, a quien se vio llegar a la casa principal de la quinta en uno de los carritos de golf que se usan para trasladar a invitados, seguramente parte de la pesada herencia de la administración anterior. Jorge de la Rúa también participó, y se lo vio por los pasillos leyendo algunos papeles.
Solitario
Quien «estuvo» pero «no estuvo», según un infidente que participó del «meeting» fue el frepasista Cafiero, que prefirió sentarse en solitario en uno de los sillones de la residencia, con cara de pocos amigos, expresión que conservó durante la lectura de los discursos y después también.
Marx y Dreizzen se negaron de plano, todas las veces que les preguntaron, a arriesgar cuál sería la baja esperable en las tasas de interés que deberá pagar el país de cara al blindaje; tampoco quisieron decir cuántos «basic points» podría bajar el riesgo-país después de los anuncios. «Los mercados reaccionan despacio; nosotros nunca hablamos de tasas, pero seguramente deberán bajar», dijo Marx a este diario.
En cambio, el funcionario sí admitió que los créditos que tomará el Estado con el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo pagará un «commitment fee» --comi-sión de compromiso-de 0,3% a 0,5% (es la comisión que co-bran las entidades financieras por mantener disponibles los fondos de un crédito otorgado pero no utilizado).
Después, Dreizzen explicó que las necesidades de financiamiento estaban cubiertas para todo 2001, pero que el blindaje cubría vencimientos de bonos y letras que operaban hasta 2005.
La concurrencia, a esta altura, había comenzado a dispersarse; Rodríguez Giavarini «arrancó» a De la Rúa de una improvisada ronda de preguntas en el porche de la quinta, y periodistas y miembros del equipo económico corrían hacia la conferencia de prensa convocada para esa misma hora en el Palacio de Hacienda.
Aún faltaba mucho para el final de un día que en el gobierno se vivió como una jornada triunfal.



