Comienzan negociaciones por convenios
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Caputo podría tener problemas para poner en marcha una medida clave de la reforma laboral
Sobre el tercer decreto, la posibilidad de que se negocien condiciones laborales entre empresas y sus empleados en diferentes niveles, sectores y regiones, Bullrich explicó que esta medida se toma «porque en todos los países modernos la forma de lograr acuerdos es una discusión de las partes y a partir de ahora en la Argentina las partes van a poder negociar en distintos niveles». Para la ministra, «ahora un sindicato de una provincia va a poder negociar con una empresa las condiciones de trabajo de ese lugar».
Si bien aún no hay casos para evaluar la efectividad de la norma, se sospecha que un veto de un sindicato central podría hacer caer cualquier acuerdo a que lleguen las partes. Un punto conflictivo de este decreto es el derecho a impugnación de los representantes que deleguen las empresas para negociar los cambios en las condiciones laborales y el comienzo de la apertura de las discusiones para cambiar las convenciones colectivas. Según la letra fina del decreto, los delegados deben representar a más de 50% de las empresas, medidas a partir del nivel de empleados que estén a su cargo y a más de 50% de los empleadores. Se eliminó del texto definitivo un artículo que además imponía que el delegado de las empresas detentara también 50% de la facturación del sector. Si se hubiera mantenido esta necesidad, el cruzamiento de las tres condiciones habría limitado al mínimo la posibilidad de encontrar representantes de las empresas. De todas formas, las primeras dos condiciones también restringen al mínimo el abanico de potenciales negociadores empresariales. Más si se tiene en cuenta que ninguna de estas limitaciones rige para los delegados que elijan los sindicatos. El principal temor de los empresarios es que en definitiva en la mesa de discusión, tanto de la apertura de las paritarias como del nombramiento de los delegados sectoriales, el poder de los sindicatos sea mucho mayor que el de las cámaras y federaciones patronales.
Al referirse al cuarto artículo de la reglamentación de la ley de reforma laboral, el más peligroso, Bullrich señaló que «a través de éste los trabajadores van a tener la información necesaria en el balance social, como para poder contar con información y saber qué están negociando». Este último punto fue el más discutido por parte de los empresarios ya que, de aplicarse sin mayores aclaraciones, les abriría a los sindicatos gran parte de la información interna de las compa-ñías y sólo la intervención del Ministerio de Trabajo podría limitar esta posibilidad.



